Que pida perdón, pero por todo
Alfred Bosch, conseller de Acción Exterior de la Generalitat, pidió perdón a México en nombre de España y a la vez, y en extraña trigonometría, ofreció a Cataluña como «actor facilitador de diálogo». El nacionalismo catalán explota así, no ya su culpa, sino la supuesta culpa de los demás, lo que confirma su aspiración a tener en el exterior la misma barra libre moral que tiene en el interior. Diligente, el ministro Borrell respondió que Bosch carece de «sentido del ridículo».
Quien por vicio o necesidad haya leído en alguna ocasión la Constitución habrá reparado en que su artículo 149 establece como competencia del Estado las relaciones internacionales. No se entiende, siendo así, qué hace un conseller de Acción Exterior... Ver Más