Los Javis, mejores directores, y la rumana «Fjord» se lleva la Palma
La Croisette volvió a vestirse de gala ayer para despedir la 79ª edición del Festival de Cannes en una noche marcada por el glamur, la emoción y la expectación hasta el último minuto. Tras casi dos semanas de proyecciones, ovaciones, ruedas de Prensa y quinielas cinéfilas, el Grand Théâtre Lumière acogió la ceremonia de clausura en la que el jurado presidido por el director surcoreano Park Chan-wook dio a conocer el palmarés oficial del certamen cinematográfico más glamuroso del mundo. Una edición, la clausurada anoche, especialmente abierta y competitiva que terminó dejando un reparto de premios diverso, con protagonismo del cine europeo y una importante presencia española.
La gran triunfadora de la noche fue «Fjord», del rumano Cristian Mungiu, que conquistó la ansiada Palma de Oro gracias a un drama ambientado en una pequeña comunidad religiosa de los fiordos noruegos.
El cineasta, una de las figuras esenciales del cine europeo contemporáneo desde su histórica victoria en Cannes con «4 meses, 3 semanas, 2 días», volvió a convencer al jurado con una historia austera y moral sobre la culpa, el fanatismo y las contradicciones humanas. La película había sido una de las favoritas de buena parte de la crítica desde su estreno en competición oficial.
Un filme sombrío
El Gran Premio del Jurado, considerado el segundo galardón más importante del certamen, fue para «Minotaur», del ruso Andrey Zvyagintsev, que regresó a Cannes con una película sombría y política sobre el deterioro moral de la sociedad contemporánea. Por su parte, el Premio del Jurado recayó en «Das Geträumte Abenteuer» («The Dreamed Adventure»), de la alemana Valeska Grisebach, una de las propuestas más delicadas y contemplativas de esta edición.
Pero dos de los grandes nombres propios de la noche fue el dúo español Los Javis. Javier Calvo y Javier Ambrossi lograron el premio a Mejor Dirección por «La bola negra», compartido «ex aequo» con el polaco Paweł Pawlikowski por «Fatherland».
Obra inacabada de Lorca
El reconocimiento supone un nuevo espaldarazo internacional para los creadores españoles, que ya habían revolucionado la ficción televisiva y cinematográfica con títulos como «La llamada», «Paquita Salas» o «La Mesías», y que ahora consolidan también su prestigio fuera de España.
«La bola negra» se convirtió desde su estreno en una de las películas más comentadas del festival. Inspirada libremente en una obra inacabada de Federico García Lorca, la cinta entrelaza historias situadas en diferentes épocas para reflexionar sobre la memoria histórica, la identidad sexual y las heridas abiertas del pasado español. Su proyección en el Grand Théâtre Lumière terminó con una larguísima ovación y excelentes críticas internacionales, que ya situaban a la producción entre las favoritas del certamen. El premio tiene además un fuerte valor simbólico para el cine español, que llevaba ya varios años buscando recuperar protagonismo en el palmarés de Cannes.
Durante la gala, Javier Ambrossi reivindicó «el poder del cine para conservar la memoria», mientras que Javier Calvo dedicó el galardón «a quienes durante décadas tuvieron que esconder quiénes eran». Sus palabras provocaron una de las ovaciones más emotivas de la ceremonia.
En los apartados interpretativos también hubo reparto de honores. El premio a Mejor Actriz fue compartido por Virginie Efira y Tao Okamoto, y el de Mejor Actor recayó, también «ex aequo», en Emmanuel Macchia y Valentin Campagne, protagonistas de dos de las películas revelación de esta recién cerrada edición. Por otro lado, el belga Emmanuel Marre obtuvo el premio a Mejor Guion por «Notre Salut», una de las producciones más celebradas por la crítica especializada.
Finalmente, la presencia hispana también se dejó sentir en el apartado de cortometrajes, donde el premio fue para «Para los contrincantes», del cineasta argentino Federico Luis.