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Carlos Rodríguez Braun: "Sánchez ha primado a los pensionistas y ha castigado a los trabajadores, curioso en un partido que se llama obrero"

Carlos Rodríguez Braun, economista, periodista, profesor y colaborador de LA RAZÓN, tiene nuevo libro, «Panfletos liberales VI», una obra que reúne «una colección de piezas breves, incisivas y llenas de ironía donde se cruzan política, historia, lenguaje y cultura», dice.

¿Qué motivó su conversión desde la izquierda revolucionaria al liberalismo?

Mi maestro y mi amigo Pedro Schwartz me convenció hace unos 50 años. Yo era un joven de izquierda, estaba a favor del Ché Guevara y de la Revolución cubana y de los guerrilleros y de esas cosas. Me pareció que había un acto de arrogancia en esa izquierda, de querer cambiar el mundo por la fuerza y fui descubriendo lo que tantos otros izquierdistas que se volvieron liberales descubrieron: que las revoluciones socialistas son básicamente criminales y empobrecedoras. Y que una clave del socialismo y del comunismo es la mentira. Ese es un primer punto, ¿no? Descubrir la arrogancia y la mentira del socialismo.

¿Estamos ya en España en ese socialismo que fracasó en toda Iberoamérica o gracias al paraguas europeo nos libramos?

Estamos en una situación similar en el sentido de que hay un desencanto creciente con el socialismo en todas sus variantes, o como lo llamó Hayek, el socialismo de todos los partidos. Y eso pasa en todas partes. Esta misma semana había un artículo en el «Wall Street Journal» sobre cómo Suecia ha ido recorriendo el camino del socialismo al liberalismo. Y por no hablar de España, donde el socialismo parece que está de capa caída y parece ser que las opciones más antiliberales de la izquierda no cuentan con respaldo popular.

¿Cree que la desastrosa campaña andaluza de María Jesús Montero es una prueba de que el Gobierno ya no sabe a qué agarrarse y que ha perdido el norte y el sur?

Perdieron el norte hace mucho. Hablando de economía, ¿qué le parece la idea de poner de candidata a la persona que tú asocias con los impuestos? Yo creo que no fue, digamos, la mejor de las ideas. Algo que está cambiando en España en los últimos tiempos es la percepción ciudadana sobre la fiscalidad. La gente está ahora más molesta con los impuestos que nunca. En los 50 años que llevo viviendo en España, nunca he visto un rechazo a la fiscalidad como ahora. Y a esto se suma que el Gobierno insiste en que la economía española va como un cohete y los españoles, entre los impuestos, entre la inflación, que también es un impuesto, pues dicen, oiga, esto que me cuenta el Gobierno, pues es una milonga, ¿no?

Da la impresión de que los impuestos se han convertido en una especie de chicle elástico. El Gobierno los quita y los pone en función de las crisis, pero los recupera muy rápido. No da la impresión de que este Gobierno quiera rebajar la presión fiscal a los españoles, sino todo lo contrario...

Una de las claves de la política de Hacienda, cuando la fiscalidad y la presión tributaria es muy elevada, es lo que yo llamo el trilerismo fiscal. Porque es exactamente eso, que te subo, que te bajo, ¿dónde está la bolita? Y se trata de engañar al ciudadano para que crea que igual el Gobierno baja los impuestos. Es imposible que baje los impuestos un Gobierno que aumenta el gasto público, como lo ha aumentado Pedro Sánchez. Es imposible. Lo que ha hecho es subirlos y ha intentado todo lo posible el trilerismo, por ejemplo, mediante el aumento más solapado, que es la negarse a deflactar la tarifa del IRPF. Es una cosa impresionante.

¿Lo considera usted peor que un impuesto directo?

Es que es un impuesto directo. Ataca directamente tu renta, te empobrece, pero el Gobierno siempre puede alegar que no ha tocado la tarifa. Es una mentira fabulosa.

Dice el Gobierno que el país va como un cohete y, sin embargo, el salario modal, el que perciben la mayoría de los españoles, coincide con el salario mínimo. ¿Qué nos ha pasado para que, en diez años, al margen de las crisis que hemos sufrido y que han sufrido igual otros países, y a pesar de la buena marcha de uno de los motores de la economía, que es el turismo, los españoles hayamos perdido tanta capacidad adquisitiva?

Pues la subida de la presión fiscal por la no deflactación es una estrategia porque es consciente de que el Gobierno ha decidido primar a una parte de la población sobre otra. Ha primado a los pensionistas y ha castigado a los trabajadores, lo que no deja de ser curioso en un partido que se llama «obrero». Pero, en fin, la demografía es lo que es y el Gobierno ha hecho una apuesta estratégica cargándose los mecanismos de ajuste de las pensiones. Ese es el objetivo de la reforma de Escrivá, y esa es la opción que ha tomado. Es estratégica, es astuta, pero es posible que les haga mal.

¿Tiene margen España para revertir esta situación?

Los márgenes son tan estrechos que el Gobierno se ha gastado en pagar parte de los fondos europeos para pensiones, algo para lo que jamás estuvieron pensado. Eran para transformar la economía y volverla más productiva. De ahí su nombre, la transformación y la resiliencia. Y lo están utilizando para pagar el gasto corriente y para pagar las pensiones. Mira qué poco margen hay.

¿En qué ha empeorado más España el sanchismo?

Pues aparte de la presión fiscal y aparte de lo más importante, que yo creo que es la degradación institucional y la inseguridad jurídica, es esta maniobra tan insidiosa de pretender que están ayudando a las personas, por ejemplo, subiendo el salario mínimo, mientras están dejando desprotegidos a masas de autónomos, a masas de pequeños y medianos empresarios. Están verdaderamente castigando a una parte muy importante de la población que es indispensable para que la economía crezca. Es muy difícil encontrar algo bueno en la economía y la política en general del gobierno de Sánchez. Creo que es el peor presidente de la democracia.

Tal como me lo pinta, parece que estamos ya en un estado peronista.

Bueno, Sánchez opta por una estrategia populista, intenta comerse al electorado de la izquierda. Por supuesto que el objetivo es el populismo y el peronismo, pero de momento le está saliendo mal. Quiero decir que se convocan las elecciones una tras otra y el electorado le da la espalda al populismo. O sea que no hay que ponerse lúgubre. Yo creo que el futuro igual puede ser apacible.

Entonces, ¿necesitamos un Milei? ¿Necesitamos una motosierra?

No, no. Si entendemos por motosierra la reducción del gasto público, por supuesto, pero el gasto público ha bajado en Suecia y nadie habla de la motosierra sueca. O sea, ojo con estas imágenes que te transmiten la idea de una calamidad cuando, en realidad, Suecia y otros países que han bajado el gasto público están creciendo y les va muy bien. O sea, da la sensación de que necesitamos una persona como él. Necesitamos políticas liberalizadoras de cualquier político y de cualquier partido. Me da igual cuál. Igual los socialistas encuentran un Tony Blair. Pero sí, políticas liberales, desde luego, creo que necesitamos, y lo más importante no es lo que crea yo. Parece que la gente también lo cree.

¿A menos Estado más libres?

La libertad está asociada a un estado limitado, a un estado contenido. La clave de la libertad son los límites del poder, y eso toda la teoría política lo reconoce. Por lo tanto, sí, existe una relación entre un menor peso del Estado y una mayor libertad del ciudadano, sí, por supuesto.

¿Qué puntuación le da a la gestión de Milei?

Aprobado con reservas. Ha bajado el gasto y ha adoptado medidas liberalizadoras, pero tiene ahí una cuestión con el tipo de cambio que no me convence, y todavía la economía no crece. Pero bueno, muchísimo mejor que el populismo peronista.

Si tuviera que quedarse con un político español, en términos económicos, ¿con quién se queda?

Es una elección muy difícil la que planteas. Ayuso es menos mala que los demás.

Si mañana le dieran la cartera de economía, ¿qué sería lo primero que haría?

Intentaría convencer a los ciudadanos de que hay que bajar el gasto público y abrir los mercados.

¿Qué le parece la gestión de Trump?

Demasiados charcos. Y ha descuidado la economía

¿Le parece bien la estrategia de ruptura, si es que la hay, con sus socios europeos y la tensión con China?

Trump nunca ha sido un liberal, es un nacionalista y un populista. Pero algún aprecio parece tener por el mundo de las empresas, aunque a mí, sobre todo me infunde inquietud.

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