Trump se llevó una pitada en el Madison Square Garden y amagó con dormirse
Donald Trump había amenazado con su presencia en el tercer partido de las Finales de la NBA en el Madison Square Garden y el presidente de Estados Unidos cumplió con su palabra. Trump fue recibido por unos sonoros abucheos cuando la pantalla gigante del Madison anunció su presencia. Trump fue invitado al partido por James Dolan, dueño de los Knicks, y es el primer presidente de Estados Unidos en el cargo que acude a unas Finales de la NBA.
Las cámaras mostraron a Trump en un palco del Madison sonriente durante la ceremonia del himno nacional estadounidense. Eso pese a los abucheos, que superaron claramente los aplausos de una minoría de aficionados. Durante el partido hubo algún momento en que el presidente hizo un amago de quedarse dormido en su palco privado.
Nueva York blindó la zona del Madison para asegurar máxima seguridad para la llegada de Trump y, entre otras medidas, se anuló la típica fiesta para ver el partido en las afueras del pabellón. Las autoridades ordenaron a los aficionados llegar al estadio con tres horas de antelación y sin mochilas ante los controles de seguridad reforzados como si se tratara del aeropuerto JFK. Trump, reconocido "knickerbocker" no pudo disfrutar de la victoria de los Knicks. El presidente no fue el único VIP en el tercer partido de las Finales. Ben Stiller, Timothée Chalamet, Pat Ewing, Walt Frazier o Spike Lee no se perdieron la derrota de los Knicks.
Tras alcanzar hace unos días un precio de 7.000 dólares para las entradas más baratas, un asiento en el Madison Square Garden se vendía por cerca de 5.300 dólares y los más caros se dispararon por encima de los 70.000. Trump vio el partido sentado en un palco en el primer anillo del pabellón, protegido por una barrera de vidrio, como parte de las estrictas medidas de seguridad desplegadas para garantizar su protección.
No hubo fiesta en los alrededores, pero sí que miles de aficionados se congregaron en la denominada "watch party" en Bryant Park, en pleno corazón de Manhattan. El ambiente fue creciendo a lo largo de la tarde, con grupos que se fueron concentrando en el parque mientras compartían comida, música y cánticos en la espera del partido. "Llevo esperando más de una hora para poder entrar, pero va a merecer la pena. Se siente mejor cuando uno grita acompañado de más gente", apuntaba un aficionado.
Pese a las medidas de seguridad hubo más de un incidente y alguna carga policial. Incluso algún aficionado de los Spurs que iba con su camiseta tuvo problemas y fue agredido por hinchas de los Knicks después del partido.