World News in Spanish

Sin ideas y sin unidad, por Mirko Lauer

¿Cómo van a quedar los polos ideológicos luego de esta elección? Tampoco en este año electoral 2026 la izquierda logró la tan buscada unificación. No llegó dividida a la primera vuelta por discrepancias de ideas, sino por su activa participación en el sistema político de franquicias, como lo ha descrito César Azabache. En la izquierda y la derecha, la aspiración ha sido un partido propio, en el sentido más comercial de la expresión.

Frente a lo anterior, la unidad de los sectores ideológicos es algo que no interesa mucho desde hace tiempo. La unidad terminó siendo vista como un negocio que beneficia al gran político más que al pequeño político. Se terminó por preferir una izquierda de emprendedores ocasionales antes que una orientada hacia la formación de un solo bloque de ideas y ambiciones.

Hemos visto confluencias de pequeñas agregaciones políticas, pero eso no dio fuego electoral. Se necesitaban otras cosas, como la afinidad cultural. No hay partido de izquierda con propuestas serias para el mundo andino e indígena, por ejemplo. Solo hemos escuchado consignas vacías lanzadas en todas las direcciones. El deseo de unidad después de una segunda vuelta que podría ser exitosa es políticamente trucho.

Lo que sucede en la derecha no es diferente. Tampoco aquí las ideas son la clave, sino la propiedad privada de un instrumento para llegar a cuotas de poder. En verdad, el sistema de franquicias empezó en la derecha, con su desprecio por la ideología como motor de la acción política. Hoy ese desprecio es compartido con la llamada izquierda, y los efectos de eso son los mismos.

El corolario de estos comentarios es que, cuando las ideologías salen de escena, los sectores políticos empiezan a padecer lo mismo. Desaparecen los partidos como organizaciones democráticas; desaparecen los liderazgos desinteresados (reemplazados por las más toscas ideas dinásticas); la política se divide en pequeñas empresas. Todo lo cual va polarizando a la sociedad.

¿La victoria o la derrota electoral han modificado este estado de cosas? No lo han hecho en el pasado reciente. Las agrupaciones que no se mueven por ideas carecen de la cohesión necesaria para gobernar, desde el nivel más básico. Es penoso ver cómo partidos que no apoyaron una candidatura ajena en primera vuelta (hubiera sido incoherente) ahora quieren hacerlo en la segunda. Oportunismo del más fino.

Читайте на сайте