El Espanyol no se encuentra
Qué lejos queda ese Espanyol de la primera vuelta que tenía identidad y sabía a qué jugaba . El derbi ante el Barça se tomó como una derrota digna -y lo fue-, pero tras ella apareció esta versión de los de Manolo González pobre y triste; que no gana y que propone una pequeña fracción de lo que hace unos meses era capaz de generar. No parece causalidad, las segundas vueltas son de por sí un mal fario para los equipos revelación, pero puede confirmarse ya que la caída ante el eterno rival fue el inicio de un Espanyol gris que no se sabe cuánto durará. Manolo redibujó su esquema con una alineación extravagante . Riedel de lateral (no está siendo la mejor temporada de Omar, pero tal vez no tan mala para perder el puesto a manos de un central), Terrats se ganó con su tanto en Mestalla la titularidad y arriba, los dos nueves, Roberto y Kike. El Alavés, con todo menos su estrella, Carlos Vicente, que esta semana se marchó por ocho millones de euros al Birmingha City, de Segunda inglesa, en un nuevo revés maletín mediante del universo Premier League a nuestro fútbol. El Alavés no ganaba lejos de Vitoria desde septiembre. Los babazorros comenzaron avisando con un pase de la muerte a Ibáñez que se marchó por poco. A los vascos les duraba el balón, lo movían con sentido e incluso pisaban área. Lo contrario al Espanyol, desorientado en la colocación -ese once tan distinto-. La intensidad propuesta por el Alavés aturdía al Espanyol , que solo jugaba a eso que ahora se le llama fútbol directo. Aunque no está claro que ese fuera el plan de Manolo, así llegó el primer tanto, en una gran jugada combinativa. Calero para Kike, que dejó con todo el sentido que tiene para Terrats. Este abrió para que Romero la pusiera medida a la cabeza de Roberto, testarazo de '9' puro y puñetazos al suelo de liberación. Tanto de pizarra. O de cúmulo de aciertos aderezados con suerte, siempre tan bienvenida. La efectividad y el Espanyol han ido de la mano desde el inicio de esta temporada, pero el gol no cambió el guion. El Alavés seguía mandando y llegando, y Dmitrovic, siempre atento, intervino en el 23 para arropar un disparo de Ibáñez. Pero es que poco puede paliarse con una propuesta tan pobre . Sesma Espionsa estaba pitando todo al Alavés y de una de esas faltas llegó el empate. Tras el despeje, trallazo de Antonio Blanco que tocó en un defensor y se metió dentro. 1-1. Los mediocentros periquitos, desparecidos. Los defensas, nerviosos. Y ante ello, un Alavés con ideas, un plan inicial que explotaba y a través del que se crecía. Todo el frío que templa el Mediterráneo lo traía a las gradas blanquiazules el partido triste de los suyos . En los minutos finales de primera mitad quiso estirarse el Espanyol, pero apenas sacó un cabezazo de Cabrera, aislada muestra de peligro. Porque el Espanyol, con tres titulares en el banquillo, no entendía a qué debía jugar y le faltaba la chispa que tan automatizada tenía en la primera vuelta. Manolo no hizo cambios en el descanso pese a la imagen dada por su equipo. Buenos minutos del Espanyol tras el paso por vestuarios. Con balón, pero aún sin peligro. En el 56, ya sí, Dolan y Milla , para ver si desatascaban lo que llevaba una hora taponado. Taconazo del inglés al salir y Cornellà se vino arriba. Pero nada surtía efecto. El Espanyol había tenido una ligera mejoría y dominaba más el balón, pero seguía igual de impreciso y dubitativo. En un contragolpe perfecto, Dmitrovic paró un mano a mano y salvó el 1-2. Luego un remate de Guevara rozó el poste. Pasaban los minutos y cada vez sorprendía más la falta de iniciativa y sensación de nula preparación de un Espanyol que jugaba en casa ante el peor visitante. Y todo ello tiene límites. En el 71, Cabrera se ablandó ante la presión de Toni Martínez y terminó perdiendo el balón, que acabó anotando Boyé . Acción defendida rabiosamente mal, imagen de un Espanyol perdido. Nada detenía el monólogo babazorro. Era un derrocho de juego y peligro. A falta de un cuarto de hora, los argumentos para pensar en un empate eran nulos. Dmitrovic se hartaba de abrir los brazos y exigir a sus compañeros concentración, solidez y hasta ganas, porque cuando el serbio tenía que sacar no encontraba desmarques. Siguió la vulgaridad e insalubridad del Espanyol y Guridi pudo hacer la sentencia en un cabezazo. La única luz periquita, Kike garcía. El ex del Alavés hizo, en fuera de juego, el 2-2 en el 83. Luego obligó a Sivera a salvar el empate y volvió a tenerla clarísima en el alargue. Sea como sea, este Espanyol no se encuentra. FICHA DEL PARTIDO ESPANYOL: Dmitrovic, Riedel (78' Rubén), Calero (84' Rubio), Cabrera, Romero, Urko (84' Pickel), Expósito, Terrats (56' Milla), Jofre (56' Dolan), Roberto, Kike. ALAVÉS: Sivera, Pacheco, Benavidez (45' Garcés), Otto, Parada (61' Guevara), Ibáñez, Blanco, Calebe (61' Yusi), Aleñá, Toni (Guridi), Boyé. GOLES: 1-0 Roberto (16'), 1-1 Blanco (28'), 1-2 Boyé (71'). ÁRBITRO: Sesma Espinosa (riojano). Amonestó a Parada (40').