El buen legado sanchista existe (y ya está aquí)
Pedro Sánchez se enfrenta (a medias) a Trump en la cumbre de la OTAN –porque le conviene políticamente, podría ser, pero no lo sabemos, no estamos en su mente– y al día siguiente las opiniones no son blancas o negras. Ya no estamos en el Sánchez bueno, Trump malo. Ni viceversa. Es para empezar a respirar. Porque es síntoma de algo bueno. Uno que permite ver un punto de luz al final del estrecho túnel del populismo. Cosas del fin de la polarización: la sociedad, y con ello la opinión, muestra su hartazgo de posicionamiento inamovible . Читать дальше...