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Trampa de Sumar al PSOE: cede en el impuesto a las energéticas porque lo exigirán Bildu y ERC

  1. Un impuesto con fecha de caducidad
  2. La excepción ibérica frenó la subida de la luz
  3. Combatir la vivienda
La vicepresidenta segunda y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (i) y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), durante una sesión de control al Gobierno.

El Partido Socialista logró sacar del acuerdo anunciado con Sumar este lunes el impuesto a las empresas energéticas. A cambio, aceptaron un reclamo que el partido de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, lleva meses exigiendo: subir los impuestos al alquiler turístico. La ministra de Trabajo ha optado por priorizar una medida que trata de atajar directamente el precio de la vivienda, el principal problema del país, según consideran en Sumar.

Este aparente intercambio para alcanzar un acuerdo esconde una trampa clave. Sumar ha renunciado a la tasa a las eléctricas porque será una de las exigencias inquebrantables de ERC y Bildu para apoyar los Presupuestos. De este modo, consideran que los socialistas tendrán que terminar cediendo e incluyendo de nuevo este gravamen.

El PSOE se ha mostrado reticente a prolongar en el tiempo los impuestos que anunció hace ya dos años, en el debate sobre el estado de la nación. Se trata de tasas que respondía a una emergencia por la crisis derivada de la guerra de Ucrania, que se solapó con la salida de la pandemia. Entonces, el Ejecutivo consideró fundamental aumentar los impuestos, a lo que tanto en Moncloa como en Bruselas denominaron como “beneficios caídos del cielo” de la banca y las empresas energéticas.

Un impuesto con fecha de caducidad

En Moncloa siempre han considerado que los gravámenes extra a las empresas energéticas y a la banca tienen fecha de caducidad. En ningún momento se han planteado hacerlos permanentes, aunque sí pensasen en prorrogarlos año tras año. La llegada del Gobierno coincidió con la crisis por la covid-19, que no se dio por terminada hasta 2023. A la emergencia sanitaria se le sumó la invasión rusa de Ucrania, que disparó una inflación que ya estaba al alza por la enorme inversión que avaló la Comisión Europea costear las pérdidas ocasionadas durante la pandemia.

Fue en ese contexto cuando el Gobierno decidió poner en marcha dos impuestos: uno a la banca y otro a las empresas energéticas. Estas últimas marcaban cifras récord de beneficios por el encarecimiento del gas —que Europa compraba a Moscú—. 

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián (i), y el diputado de EH Bildu Oskar Matute (d), a su llegada a una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 22 de octubre de 2024, en Madrid.

La excepción ibérica frenó la subida de la luz

La parte socialista del Ejecutivo siempre ha tenido en mente eliminar dichos gravámenes cuando la crisis amainara. De hecho, el presidente Pedro Sánchez y la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, consiguieron aplicar la “excepción ibérica” para reducir el precio de la energía sacando el gas del pool eléctrico.

Por el contrario, los socios de Gobierno apuestan por convertirlos en permanentes. De momento, el acuerdo anunciado este lunes por PSOE y Sumar solo mantiene esta tasa impositiva a la banca, pero elimina el impuesto a las energéticas.

Pero en Sumar mantienen contactos con Bildu y ERC, y conocen cuáles son las prioridades de sus socios parlamentarios. Las formaciones independentistas exigirán que se incluya el impuesto a las eléctricas si el Gobierno quiere el "sí" a los Presupuestos de 2025, por lo que en el partido de Díaz han dejado pasar esa medida porque la dan por asegurada gracias a la necesidad de los votos independentistas.

Combatir la vivienda

Ahora, la prioridad para Sumar no es tanto atajar el mercado eléctrico, que el Ejecutivo consiguió moldear gracias a la excepción ibérica. El objetivo principal para la formación de Díaz es bajar urgentemente el precio de la vivienda. “Si no hacemos nada, nos va a comer”, aseguran en el equipo de la vicepresidenta. Desde Trabajo admiten que toda subida del salario mínimo termina “absorbida” por el precio de los alquileres.

Movimiento Sumar lleva meses proponiendo aumentar los impuestos de los alquileres vacaciones porque los consideran responsables, en parte, de la inflación que atraviesa el mercado. La llegada de turistas, que suelen gastar más dinero que los residentes, permite ingresar más dinero a los propietarios que si arrendasen el inmueble a una persona local. La consecuencia, según afirman formaciones como Más Madrid, es que se han disparado un 400% en los últimos años y ya representan uno de cada cuatro pisos de la capital.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

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