Desde ropa interior a un recién nacido o armas reglamentarias: «Lo que encontramos en un baño de bar daría para un libro»
Cualquier puede imaginar que el baño de un bar ofrece la impunidad y privacidad suficiente para que cierta gente deje allí todo tipo de desechos o muestre su conducta más incívica. «Lo que encontrábamos en el baño y en el hueco entre la barra y la columna es mis tiempos de segurata en un pub daría para un libro. De miedo, mucho miedo» relata un guardia de seguridad del ramo hostelero, en un hilo de la red X del influencer de los camareros, el valenciano Jesús Soriano . Al animar a compartir las «cosas random» encontradas en estos espacios reducidos, por lo general -con una foto ilustrativa de ropa interior femenina tirada en la papelera-, se diría que da el pistoletazo de salida a una serie de testimonios que retratan un auténtico submundo escatológico y de excesos con el denominador común de la falta de civismo de algunos, cuando saben que nadie los ve. O ni por esas. «Se llevaron la tapa del váter , que encima estaba atornillada. Miramos las cámaras del local durante días y todavía hoy no sabemos quién fue», narra una internauta, una anécdota en la línea de otras igualmente relacionadas con el inodoro, como quien quitó la tapa de la cisterna para hacer sus necesidades dentro y volvió a colocarlo todo como si no hubiera pasado nada, u otro a quien no le dio tiempo a bajarse los pantalones, con resultados obviamente desastrosos y visibles en un metro de altura. Le pillaron lavando su prenda de vestir. «Cerrar a las 16.00 horas y cuando abrimos a las 20.00, una mujer estaba en el baño dormida con todo bajado». Ese tipo de experiencia indecorosa se repite con frecuencia, según estos comentarios en X, toda una retahíla de personas que habían bebido de más y acabaron echándose una siesta improvisada hasta que el siguiente en abrir la puerta los despertó. Hay casos extremos de hallazgos, como el de «un bebé recién nacido vivo», además de que luego «la madre fue identificada por el sangramiento y el estado de confusión», y el más extremo de todos: «Un señor fallecido . Se sentó en la terraza y allí se quedó el caballero. Pensábamos que se había quedado dormido«. También el de «un tío medio muerto con la pierna engangrenada, que llevaba ahí varias horas». Menos traumático, hay otro sin desperdicio. «No es lo que encontraron, es más bien lo que no encontraron: mi hermano salió de fiesta el día antes de su vuelo a Valencia y de borracho que iba se quedó durmiendo en el váter del baño… Sin que nadie se diese cuenta», indica otro lector, cuyo familiar perdió el avión. O el más agresivo de todos: «Yo me encontré con que 'algún gracioso', había desmontado el interruptor de la luz y, claro, cada vez que alguien echaba la mano para encenderla, latigazo que se llevaba. Debieron pasar varios (se callaron como perros para no ser los únicos, supongo) hasta que uno pegó un grito». Y no todo iba a ser irrespetuoso o canalla, también ha sido escenario de nobleza y solidaridad. «Limpiando una zona VIP (barras de bar) al cierre, encontré la documentación de un teniente militar . Lo conocía del evento y no sabía de su trabajo. Flipé. Lo llamé, quedé con él en una gasolinera que me pilló de paso y se lo entregué. Me dio de abrazos y a los meses me invitó a comer». Una historia feliz. La relación de objetos parece interminable: una pierna ortopédica, blíster de Viagra vacíos, una servilleta del bar con una taza de café debajo, jeringuilla , dentaduras postizas, calcetines «acartonados» y, de lo más sorprendente, varias armas de policía municipal y de guardia civil, lo que ocasionó alguna bronca al protagonista del extravío. «Trabajé una temporada de limpiadora en una multinacional. Me encontré escondidas revistas pornográficas , detrás de la taza de la taza del wáter, en la planta de los directivos», añade una profesional, en el episodio de situaciones relacionadas con el sexo, aunque hay una que llama más la atención. « Tres preservativos usados . 'Ah, entraron tres chicos a echar un polvo', podríais pensar. ¡Pero es que el baño medía 0,90 m de ancho y 1,20 de largo! No cabía tanto tío. Y tampoco pudieron estar mucho rato porque en el local sólo había un baño para los tíos«, asegura una lectora de este surrealista hilo.