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Una psicóloga da cinco señales que te ayudarán a saber cómo le caes a alguien

Abc.es 
El lenguaje corporal es tan importante como las palabras a la hora de comunicar. A través de nuestra postura, mirada, gestos y hasta la distancia que mantenemos con los demás, revelamos información valiosa sobre nuestras emociones, intenciones y estado de ánimo. Muchas veces, lo que expresamos con el cuerpo puede contradecir o reforzar lo que decimos con palabras, y ahí reside su poder. Sobre este tema ha hablado Francesca Tighinean , una psicóloga con más de un millón de seguidores en TikTok. En uno de sus vídeos más recientes, Tighinean ha enumerado cinco señales que pueden revelar si una persona está desinteresada en nosotros. Una de las primeras señales que menciona es el contacto visual. Cuando alguien rehúye mirarnos directamente a los ojos, puede estar intentando esquivar una interacción o simplemente no está interesado en profundizar en la conversación. Este gesto, explica, habla mucho de la disposición de una persona hacia nosotros. Otra pista es el gesto de apretar los labios. Según Tighinean, este movimiento puede ser una manifestación no verbal de irritación, estrés o incomodidad. Es un detalle que, aunque a veces pasa desapercibido, puede alertarnos sobre el estado emocional de nuestro interlocutor. También señala que alejar el cuerpo o los pies hacia una dirección contraria a la nuestra es un indicio claro de que la otra persona está buscando desvincularse físicamente de la interacción, tal vez porque no se siente cómoda. Crear barreras físicas es otra señal evidente de desinterés. Colocar objetos entre nosotros, como una mochila, o cruzar los brazos, simboliza una necesidad de espacio, tanto psicológico como físico. Finalmente, Tighinean menciona la falta de sonrisas o de expresiones faciales cálidas como un indicador inequívoco de que alguien no está disfrutando de la interacción. Según los expertos, es prácticamente imposible. Gran parte de nuestra comunicación no verbal ocurre de manera automática e inconsciente, y muchos de los gestos que emitimos se originan en nuestras emociones más profundas. Aunque intentemos ocultar lo que sentimos, nuestro cuerpo suele traicionarnos, enviando mensajes que a veces ni siquiera somos conscientes de transmitir. Sin embargo, podemos reducir las señales no deseadas o controlar nuestro lenguaje corporal para evitar malentendidos. Encontrar un equilibrio entre autenticidad y control es la clave para que nuestras acciones no verbales refuercen el mensaje que deseamos proyectar. Fingir demasiado o intentar suprimir el lenguaje corporal puede generar desconfianza o incomodidad en los demás, así que lo mejor es mantenernos conscientes de nuestros gestos y movimientos sin obsesionarnos con ellos.

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