World News

El miedo de ser débil

¿Un país es su presidente?, ¿su empresa es su jefe?, ¿su jefe es su jefe? Uno de los síntomas que denotan estamos frente a instituciones y personalidades autoritarias es precisamente el llegar a plantearnos estas preguntas. La relación antagónica y amenazante entre un lado y el otro. Estamos siendo parte de una expansión acelerada y multiestamental de instituciones con una fuerte tendencia hacia el autoritarismo y ello nos pone a todos/as en riesgo, no solo como individuos sino como sociedad.

El pasado 11 de marzo el destacado periodista Thomas L. Friedman publicó en su columna A Great Unraveling Is Underway, en The New York Times, una muy interesante radiografía del drama político que vive los Estados Unidos bajo el actual gobierno del presidente Donald Trump.

“Lo que estás viendo es a un presidente que se presentó a la reelección para evitar un proceso penal y vengarse de las personas a las que acusó falsamente de robar las elecciones de 2020. Nunca tuvo una teoría coherente de las grandes tendencias del mundo actual y de cómo alinear mejor a Estados Unidos con ellas para prosperar en el siglo XXI. No se presentó por eso”.

¿Solo Donald Trump?

En La personalidad autoritaria, un libro publicado hace 75 años, sus autores buscaron correlaciones que explicaran las actitudes de explotación y sumisión. Algunos rasgos son importantes traer de vuelta al presente y usarlos como “red flag” en nuestras interacciones cotidianas. La personalidad prejuiciosa se caracteriza por:

-la idealización del propio grupo y la producción de desconfianza y desvalorización de lo ajeno.

-la producción de miedo e inseguridad en otros individuos

-la disposición a coincidir con las autoridades porque requieren su aprobación -o supuesta aprobación- como alivio a su ansiedad personal

-implementan la lucha de todos contra todos, generando desestabilización del sistema para producir una estratificación del poder que les acomode

-aceptan todo lo que se parece a ellos y rechazan aquello que le es diferente

-poseen un fuerte etnocentrismo antidemocrático

Los perfiles de estas personas, aparentemente temerarias, capaces de tomar decisiones que impactan estructuras, procesos, vidas concretas, alcanzan tal magnitud porque violentan el principio de toda forma de convivencia: el consenso social. La expresión de ese consenso puede ser la Constitución de un país, un contrato laboral o una normativa migratoria. ¿Por qué estas personas (siempre actúan en camarillas) corren el riesgo de dinamitar el consenso social? Theodor Adorno decía: el sujeto autoritario “está dominado por el miedo de ser débil”.

El aparente temerario que va contra todo y todos no es más que eso, un arrogante con herramientas de poder, cuya ignorancia, temor e inseguridad le llevan a tomar decisiones apresuradas -que no es lo mismo que ágiles-. Decisiones que considera estratégicas y que paradójicamente lo colocan en posiciones de mayor riesgo.

Sobre el número 47, Friedman afirma: “Y una vez que ganó, Trump recuperó sus viejas obsesiones y agravios -con los aranceles y Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky y Canadá- y dotó a su administración de un número extraordinario de ideólogos marginales que cumplían un criterio primordial: lealtad ante todo y siempre a Trump y sus caprichos por encima de la Constitución, los valores tradicionales de la política exterior estadounidense o las leyes básicas de la economía”. (…)

“Altos funcionarios de nuestros más antiguos aliados dicen en privado que temen que nos estemos convirtiendo no sólo en inestables, sino en realidad en su enemigo”.

Tiene razón en su radiografía Friedman, pues la configuración de “enemigos”, y “amenazas” es fundamental para el accionar de este tipo de individuos. Su marco de justificación antepone un mal superior que les sirve de contexto para auto invocarse como “salvadores” y para “neutralizar” toda prueba de evaluación. Son estas otras características que complementan su accionar: su propensión a la censura y su rechazo o evasión a toda forma de evaluación sobre su desempeño y palabras. Siempre mienten. Se preocupan por crear narraciones y relatos institucionales que son incapaces de sustentar con evidencia validada.

Friedman cita una frase de Leon Wieseltier a propósito de Benjamin Netanyahu para referirse a Trump: “Es un hombre tan pequeño en una época tan grande”.

Y claro, estamos hablando del presidente de los Estados Unidos, ¿o no solo?

Читайте на сайте