Los fabricantes piden un diálogo urgente con EE.UU. para evitar los aranceles a los coches europeos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado un arancel del 25 por ciento a los automóviles fabricados fuera del país que entrará en vigor el 2 de abril, una nueva medida en el marco de la guerra comercial iniciada por el magnate republicano. Los últimos anuncios sobre la imposición de aranceles han agitado los mercados en las últimas semanas. El índice bursátil S&P 500, que agrupa a las principales empresas cotizadas de Estados Unidos, ha caído este miércoles un 1,1%, mientras que el Nasdaq se ha apuntado una caída del 1,8%. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha mostrado su preocupación tras este anuncio, que se produce «en un momento decisivo para la transformación de nuestra industria y en un contexto de creciente competencia internacional». Según explican desde la patronal de la automoción europea, estos aranceles no solo afectarán las importaciones a EE. UU. sino que se trata de «una penalización que probablemente pagarán los consumidores estadounidenses». Para ACEA, las medidas arancelarias sobre las piezas de automóviles también perjudicarán a los fabricantes que producen automóviles en EE. UU. para los mercados de exportación. «Los fabricantes de automóviles europeos llevan décadas invirtiendo en EE. UU., creando empleo, impulsando el crecimiento económico en las comunidades locales y generando cuantiosos ingresos fiscales para el gobierno estadounidense», declaró la directora general de la ACEA, Sigrid de Vries. «Instamos al presidente Trump a considerar el impacto negativo de los aranceles no solo en los fabricantes de automóviles globales, sino también en la industria manufacturera estadounidense». Por ello desde esta organización piden que la UE y los EE.UU. entablen urtentemente un diálogo «para encontrar una solución inmediata que evite los aranceles y las consecuencias perjudiciales de una guerra comercial». Desde España, la confederación de concesionarios Faconauto ha manifestado igualmente su preocupación por el impacto que esta medida puede tener en toda la cadena de valor del automóvil, incluyendo la distribución y el empleo. España, como segundo fabricante de vehículos de la Unión Europea y con un tejido industrial altamente integrado en la cadena de suministro europea «se verá afectada de manera indirecta pero relevante . Las plantas españolas de componentes suministran a fabricantes que operan en todo el continente y que destinan una parte de su producción al mercado estadounidense». Explican que una caída en la demanda en este mercado podría tener efectos sobre la actividad de estas empresas , sobre el empleo y sobre futuras decisiones de inversión. Asimismo, la patronal entiende que la Comisión Europea, ante esta situación, debe acelerar la implantación del Plan de Acción para el Sector de la Automoción , anunciado el pasado 5 de marzo tras el Diálogo Estratégico sobre el Futuro de la Industria del Automóvil. Este plan establece un marco concreto de actuaciones para reforzar la autonomía industrial europea, apoyar la transformación verde y digital del sector y mantener su liderazgo global en un entorno cada vez más tensionado desde el punto de vista geopolítico y comercial. Los fabricantes europeos exportan entre el 50 % y el 60 % de los vehículos que fabrican en EE. UU., lo que contribuye sustancialmente a la balanza comercial estadounidense.