Campeones de sobremesa
Una vieja fábula, muy repetida en los centros católicos, cuenta que cuando los científicos al fin llegaron a la cima del saber descubrieron, no sin sorpresa, que los teólogos llevaban siglos allí, esperándolos. No sería descabellado suponer lo que ocurrió después, en el fuera de campo de la moraleja: una comida larga y lenta, algún brindis y una sobremesa que aún no ha terminado (en el paraíso las cosas no terminan, y siempre hay sombra, y la brisa es suave, y el calor nunca es sofoco y las cigarras solo cantan cuando quieres). —¿No deberíamos volver? —¿A dónde? La historia de los teólogos revive cada vez que una investigación viene a constatar una intuición de abuela, antigua como nuestra especie.... Ver Más