Expiración
No puedo imaginar mayor dolor que la expiración de un hijo para una madre, después de morir torturado, vejado, apaleado, frente a ella, impotente, deseando acompañarle en este instante, crucificado o destrozado por las bombas de quien tiene la fuerza. Ya no importa si fue en una cruz o en un edificio arrasado, si fue de nuevo en la Palestina quebrantada o en las frías llanuras de Ucrania; aquel joven rebelde, lleno de vida, sostuvo una pesada cruz hasta su ejecución o fue deportado a una cárcel lejana, sin juicio, sin misericordia; sería muerto con sus huesos quebrados, sediento, herido, con sarna, con hemorragias internas, con evidentes señales de martirio, ante los ojos de todo el mundo, contado por miles... Ver Más