Trapitos nazis al aire, che, por Mirko Lauer
En un gesto inesperado, Javier Milei ha hecho abrir al público los archivos del Estado argentino sobre jerarcas nazis refugiados en ese país. Acaso es un gesto liberal, o una patada en la espinilla del peronismo, que los acogió y se llevó tan bien con ellos. O una forma de distraer de la barbarie militar. O una servil imitación de Donald Trump mandando abrir los archivos del asesinato de John Kennedy.
Los especialistas israelíes en temas del holocausto en poco tiempo detectaron que no hay nada nuevo de importancia en la revelación de Milei. Pero las historias que incluyen a los criminales Eichmann y Mengele siempre tienen espacio en la noticia, a pesar del tiempo transcurrido. Eso lo sabe Milei, y con eso busca limpiarse un poco de su rótulo de extrema derecha.
El tema siempre es misterioso, con psicópatas asesinos prófugos y ocultos en el trópico, tejiendo redes comerciales, revelando la entraña pro-nazi de varios dictadores de América Latina, perseguidos por agentes implacables de la venganza judía. Algunos pasaron por el Perú, y hasta tuvieron aquí contactos tangenciales con algunos crímenes notorios.
Con el paso del tiempo los altos oficiales nazis ocultos fueron envejeciendo, algunos luego de haber pasado vidas bastante normales al sur de la línea ecuatorial. Así, el asunto se convirtió también en una cacería de ancianos, y la exploración de los archivos se volvió importante. Los dictadores de la región fueron añadidos a los investigados.
Todo esto produce libros cada vez más interesantes. Acaso el mejor ha sido sobre el médico-asesino Mengele en fuga (La desaparición de Josef Mengele, 2018). El libro sobre la historia completa y detallada del éxodo nazi hacia esta región todavía no ha aparecido. Tampoco, en verdad, hay un libro completo sobre la peripecia nazi en el Perú. Una presencia casi secreta, sobre la que no se sabe mucho.
Eichmann murió ahorcado en Jerusalén, luego de ser juzgado por el Estado de Israel. El gobierno de Argentina, que entonces presidía Arturo Frondizi, defendió a Eichmann hasta el último momento.
Mengele murió ahogado en una playa de Brasil, un final que todavía levanta algunas sospechas. Los capturados que terminaron sus días entre rejas fueron volviéndose un número considerable. Pero los rumores continúan.
Favorito es un Hitler que sobrevive, escapa, y logra vivir escondido hasta nuestros días.