Tras un primer fracaso: Parlamento alemán ratifica como canciller a Friedrich Merz
El líder conservador de 69 años, Friedrich Merz se acaba de convertir en el nuevo canciller de Alemania, pero no sin antes pasar por un importante traspié.
Pasadas las 10 de la mañana, hora local, el Parlamento alemán, Bundestag, se reunió para ratificar a Merz como nuevo jefe de gobierno, pero en una primera votación, el presidente del partido CDU obtuvo 310 apoyos, de los 316 necesarios.
A lo anterior, siguieron horas de incertidumbre. Se trataba de una situación nunca antes vista en la Alemania de la posguerra y entre los grupos parlamentarios se debatió si es que se procedería o no inmediatamente con una segunda votación.
Incluso, desde el partido de ultraderecha, Alternativa por Alemania (AfD), se sugirió la dimisión de Merz y un nuevo llamado a elecciones.
Los legisladores tenían hasta 14 días para realizar una segunda ronda de votaciones e incluso contaban con la posibilidad de optar por un candidato diferente a Merz. Finalmente, se optó por insistir con la carta del bloque conservador y en su segundo intento, este consiguió 325 votos a su favor.
Ahora, solo resta una formalidad: Merz debe presentarse esta misma jornada en el Palacio Bellevue, residencia oficial del presidente federal, Frank-Walter Stenmeier, quien lo nombrará oficialmente como canciller de Alemania.
Los desafíos del nuevo gobierno
Merz llegó a su actual posición después de las últimas elecciones parlamentarias en Alemania. El bloque conservador, compuesto por el partido Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el partido Unión Social Cristiana de Baviera (CS), consiguió un 28% de los votos; seguido del partido de extrema derecha, AfD, con un 21%. En tercer lugar quedó el partido socialdemócrata con 16%, su peor resultado histórico.
En ese contexto, los líderes conservadores y socialdemócratas formaron una gran coalición de gobierno, cuyo contrato fue firmado este lunes, titulado “Responsabilidad para Alemania”.
El nuevo gobierno alemán tiene varios desafíos por delante, entre ellos revitalizar la economía del país, implementar medidas en torno a la migración y apoyar el refuerzo de la defensa militar europea.
Sumado a todo lo anterior, conservadores y socialdemócratas además se están proponiendo poner un freno al avance de la ultra derecha, personificada en la AfD.
Solo el viernes pasado, los servicios alemanes de inteligencia interior clasificaron a la AfD como un movimiento “extremista de derecha”, lo que permite que la Oficina Federal de Protección de la Constitución tenga más herramientas para seguir investigando a la colectividad y también abre el camino para una eventual ilegalización del partido.