Texas: Tom Homan, zar fronterizo de Trump, deportó en secreto a dos niños ciudadanos estadounidenses a México
En un reciente y preocupante caso, dos niños nacidos en Estados Unidos fueron expulsados a México por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que parece ser una práctica reiterada promovida por la administración de Trump. Los niños, de 4 y 5 años, fueron apartados de su madre, Denisse Parra Vargas, después de una cita habitual donde la mujer no recibió una adecuada información acerca de sus derechos.
El caso, que abarca a la familia Parra Vargas, resalta la fragilidad de los niños ciudadanos estadounidenses en un sistema que privilegia las políticas de deportación sin tener en cuenta el bienestar de los menores, aún cuando son ciudadanos de la nación.
¿Qué acciones tomó ICE con respecto a la familia Parra Vargas y qué consecuencias tuvieron para los niños?
El ICE arrestó a Denisse Parra Vargas y a su marido por una infracción menor de tránsito en Austin, Texas, lo que provocó una serie de sucesos que desembocaron en la deportación de los menores, pese a ser ciudadanos de Estados Unidos. Aunque los menores no presentaban ninguna dificultad jurídica, fueron expulsados junto a su madre a Reynosa, México, sin que ella pudiera consultar con su equipo jurídico ni tomar decisiones informadas acerca del futuro de sus hijos.
Esta deportación se produjo en secreto, sin que la madre fuera notificada sobre las consecuencias de firmar un documento, dejando a los niños en un estado de incertidumbre. Los niños, despojados de su casa y sin pertenencias, fueron deportados, donde enfrentan un futuro incierto y desarraigado de su país natal. “Tener un hijo ciudadano de Estados Unidos después de ingresar a este país ilegalmente no es una tarjeta para salir de la cárcel”, declaró Homan en el programa Face the Nation de CBS News el mes pasado.
¿Cómo afectó la detención de la madre a la situación de sus hijos y qué derechos no pudo ejercer?
El arresto de Denisse Parra Vargas y la separación posterior de sus hijos causaron un efecto devastador en los niños. A pesar de que los niños eran ciudadanos estadounidenses, no se les permitió ejercer su derecho a quedarse en su país natal, y la madre no tuvo la posibilidad de tomar una decisión de manera informada acerca de su futuro. La circunstancia se agravó aún más cuando la madre no logró comunicarse con su abogado antes de ser deportada.
Los derechos fundamentales de los niños, tales como la permanencia en su país de origen y la protección contra la separación familiar, se violaron de forma evidente. Adicionalmente, la ausencia de acceso a la información y a una defensa jurídica apropiada obstaculizó que la madre pudiera tomar decisiones que podrían haber asegurado la seguridad y el bienestar de sus hijos.