La «residencia de los horrores» en Navas del Rey: «Los ancianos conviven con la sarna, el abandono y la suciedad»
De 'la casa de los horrores' de Oviedo a esta ' residencia de los horrores ' en Navas del Rey, en Madrid. El programa de Sonsoles Ónega ha abordado una investigación que seguramente protagonice buena parte de las emisiones de esta semana. Y es que el tema es preocupante y han empezado a tirar de los hilos. En la primera toma de contacto de ' Y Ahora Sonsoles ' (Antena 3) con la situación que viven quienes están internos en este complejo, Carlos Quílez ha llegado a acompañar a una ex trabajadora, Jocelyn, que ha sido testigo de cómo tratan a estos mayores. Los periodistas de Sonsoles han hablado tanto con familiares de personas que han estado allí viviendo como con quienes han sido empleados de la misma, incluso con un anciano que pasó varios años en esta residencia de Navas del Rey en la que se están produciendo situaciones de gravedad. Han referido numerosos casos de sarna , suciedad y hasta el abandono en la atención a quienes más lo necesitan. En plató ha estado Susana, que fue una de las profesionales que formó parte de la plantilla: «Me siento mal por haber trabajado ahí, la verdad. Me siento responsable en parte y hasta yo misma cogí sarna en un brote. Les ponían la ropa del día anterior de quienes habían fallecido, para los residentes nuevos». Ha referido sobre la situación de las instalaciones, añadiendo que «los colchones deberían tirarse». Carlos Quílez , como se adelantaba antes, ha acompañado a Jocelyn, otra extrabajadora del centro, para denunciar las condiciones «lamentables en las que tienen a los mayores. Es la casa de la vergüenza y la sensación es de pena y de rabia. Hemos estado dentro y lo hemos visto… y olido». Eran palabras de este especialista en sucesos de Antena 3, colaborador habitual de Sonsoles Ónega. La reportera Andrea Suñé ha estado en las puertas de la residencia pero nadie ha querido hablar con ella. José Ramón es otra de las personas que han acudido al plató de 'Y Ahora Sonsoles' para denunciar lo que ocurre tras los muros de ese edificio. Él estuvo interno durante varios años y ha llegado a afirmar que vio «morir a una persona delante de mi por no estar atendido, y eso que había una enfermera cerca». Esta persona ha hecho alusión a la deficiente alimentación, a la dieta y las comidas que les servían: «En el desayuno, cada tres litros de leche ponían uno de agua y en el zumo similar». Sonsoles Ónega ha avanzado que mañana volverán a dar más detalles al respecto. Esta ha incidido en que se trata de una residencia «económica» y es por ello que uno de los familiares ha llegado a decirle que «no nos quedó más remedio que llevarlo hasta allí, porque es barata». El coste es a partir de 1.000 euros al mes, según si es en habitación sola o compartida.