India y Pakistán: una tregua llena de incertidumbre
El 7 de mayo, India lanzó una ofensiva militar a gran escala que denominó “Operación Sindoor”. En respuesta al atentado terrorista del pasado 22 de abril donde 26 turistas indios murieron a manos del Frente de Resistencia, un grupo paramilitar islámico que actúa como una filial de Lashkar-e-Taiba, organización terrorista con sede en Pakistán y al que Nueva Delhi acusa de ser apoyado por Islamabad.
Según el Ministerio de Defensa indio, la operación fue un ataque de precisión, enfocado en blancos específicos, sin tocar instalaciones militares paquistaníes. “Medido, no escalatorio y centrado”, señaló el comunicado oficial, insistiendo en que India había actuado con moderación.
Pero en Pakistán, la lectura fue distinta. El ejército afirmó que India había atacado al menos cinco zonas, algunas incluso dentro de su territorio soberano, como Ahmadpur East y Muridke, en la provincia de Punjab. Como respuesta al ataque, Islamabad informó que logró derribar al menos cinco aviones de combate indios, incluidos modelos franceses Rafale, además de al menos 25 drones, recordar que Pakistán está fuertemente armado con tecnología militar China, lo que también supuso un llamado de atención al mundo del poderío tecnológico y militar del gigante asiático.
El Ejército de la India bombardeó pasada la medianoche del miércoles nueve supuestas bases terroristas ubicadas en Pakistán y en la Cachemira administrada por Pakistán. Foto: X @ElNavegadord
El intercambio no se limitó a los cielos. En tierra, la artillería cruzada a lo largo de la “Línea de Control”, la frontera de facto en Cachemira, dejó varias víctimas. India acusó a Pakistán de usar aeronaves civiles como escudos, mientras que desde Islamabad denunciaron una “actitud imprudente” por parte del gobierno de Narendra Modi.
A esto se sumaron múltiples ataques con drones: según fuentes indias, Pakistán habría desplegado entre 300 y 400 drones contra 36 puntos dentro de la India. Nueva Delhi aseguró haber repelido la mayoría, mientras que Islamabad afirma haber interceptado hasta 77 drones indios en cuestión de días.
Con al menos 80 personas muertas desde el inicio de la crisis, además de decenas de heridos, el riesgo de una guerra abierta se hizo cada vez más real. Fue entonces cuando entró en juego la diplomacia internacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue el primero en anunciar públicamente el acuerdo de cese al fuego, negociado con la mediación activa de su gobierno y la intervención de altos diplomáticos de países como Arabia Saudita e Irán. Trump celebró el logro en su red Truth Social, afirmando que su intervención evitó “una guerra nuclear” que, de acuerdo a sus palabras, “podría haber causado millones de muertes”.
Primer ministro de India, Narendra Modi. Foto: Aton/Eduardo Parra/Europa Press
Por su parte, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, agradeció a Estados Unidos y habló de una “victoria nacional”, aunque también advirtió que su país seguirá listo para defenderse si es necesario. Desde India, la reacción fue más reservada. El gobierno de Modi minimizó el rol estadounidense y aseguró que el acuerdo fue resultado de conversaciones directas entre ambos países. Además, condicionó la permanencia del alto al fuego a que Pakistán “no vuelva a escalar el conflicto”.
Hay versiones opuestas sobre cómo se alcanzó la tregua y que no sorprenden realmente. India ha rechazado históricamente cualquier tipo de mediación internacional, buscando posicionarse como una potencia global con autonomía en sus decisiones estratégicas. Pakistán, en cambio, suele acoger la intervención de actores externos como una vía para presionar a India, especialmente respecto a Cachemira.
Los analistas señalan que, más allá de las diferencias narrativas, ambos países se dieron cuenta del alto costo que tendría una guerra abierta. La amenaza del uso de armas nucleares, aunque presente en el imaginario, fue descartada públicamente por el ministro de Defensa de Pakistán, quien calificó esa posibilidad como “muy lejana”.
Shehbaz Sharif, Primer ministro de Pakistán en la conferencia de resiliencia clímatica, 9 de enero del 2023, UN foto hecha por Violaine Martin
En medio del conflicto, la guerra también se libró en redes sociales. India solicitó a X, de Elon Musk, que bloquee más de 8 mil cuentas dentro del país, incluyendo perfiles de medios internacionales y líderes paquistaníes. La plataforma denunció que muchas de estas órdenes no especificaban qué leyes se estaban infringiendo, lo que genera preocupación sobre la censura informativa en contextos de conflicto.
Aunque el alto al fuego está en vigor, las tensiones persisten. Ambos países se acusan de violar el acuerdo apenas horas después de firmarlo. Está previsto que representantes de India y Pakistán mantengan nuevas conversaciones en los próximos días, en un lugar neutral aún por definir, según Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense. Sin embargo, desde Nueva Delhi insisten en que no se ha tomado ninguna decisión formal sobre futuras negociaciones.
Expertos y diplomáticos coinciden en que esta tregua no garantiza la paz, pero sí marca una pausa necesaria. “Ambos países han medido sus fuerzas, han probado sus defensas y han entendido que una guerra total no conviene a ninguno”, afirmó el exembajador paquistaní Husain Haqqani.
Así, el mundo observa con cautela esta tregua entre India y Pakistán. Una más en una larga historia de desencuentros, donde la paz siempre parece estar al borde del abismo. Aunque por ahora los disparos parecen haber cesado, la pregunta sigue abierta: ¿Es este el comienzo de una solución o solo una pausa antes del próximo estallido? Y de enfrentarse, ¿hasta qué punto podría aguantar una guerra abierta entre dos potencias nucleares?