Un astronauta descubre desde el espacio un misterioso lago oculto y rastros antiguos de lava en un supervolcán en el desierto
Desde la Estación Espacial Internacional (EEI), un astronauta tomó una foto del volcán desde el espacio que ha fascinado a geólogos y astrónomos por igual. La imagen muestra al volcán Emi Koussi, una colosal estructura geológica ubicada en el norte de Chad, con un paisaje marcado por flujos de lava, formaciones erosionadas y un lago salado oculto.
El archivo, titulado ISS072-E-423041, es una de las muestras más nítidas obtenidas desde órbita de este volcán extinto. La fotografía no solo aporta valor en términos de exploración espacial y fotografía astronómica, sino que también ha abierto nuevas líneas de análisis sobre la geología del Sahara.
El volcán imponente en el Sahara
El volcán Emi Koussi es reconocido como el volcán más alto del Sahara, alcanzando los 3.415 metros sobre el nivel del mar. Su cumbre sobresale en el desierto del Sahara, dominando el paisaje con un cráter elíptico de grandes dimensiones y pendientes cubiertas por oscuros mantos de lava petrificada. Con un diámetro aproximado de 70 kilómetros, esta gigantesca formación pertenece a la cadena volcánica del macizo de Tibesti, una de las regiones volcánicas más importantes de África.
Desde su posición orbital, el astronauta logró captar las sombras profundas proyectadas por los bordes del cráter, revelando detalles de su morfología que no son visibles desde tierra. Las estructuras identificadas confirman que Emi Koussi es uno de los volcanes de África con mayor interés científico por su complejidad y el nivel de conservación de sus formaciones.
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Un lago salado rodeado de respiraderos volcánicos
Uno de los elementos que más ha sorprendido a los científicos es la presencia de un lago seco, cubierto de sal, en el fondo de la caldera volcánica. Esta cuenca blanca se encuentra a unos 745 metros por debajo de la cima del volcán, generando un fuerte contraste visual frente a las rocas oscuras que la rodean. Su origen está asociado a la evaporación de antiguos cuerpos de agua, posiblemente formados durante períodos climáticos más húmedos.
A su alrededor, pueden verse varios respiraderos volcánicos circulares, vestigios de antiguas erupciones que modelaron el actual paisaje volcánico. Estas estructuras son claves para comprender el pasado eruptivo del macizo y los procesos de erosión en el desierto que han afectado las capas más superficiales del terreno.
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Cañones ocultos y volcanes extintos
El análisis de la imagen también permitió identificar una línea de conos menores en el flanco norte del Emi Koussi, que se extiende hacia Tarso Ahon, otro macizo volcánico cercano. Entre ambas formaciones, se abre una depresión recorrida por profundos cañones. Uno de ellos, con 600 metros de profundidad, se orienta hacia el oeste, mientras otro de 250 metros fluye en sentido opuesto.
Estas quebradas se formaron por la acción del agua acumulada durante milenios, lo que indica que el Sahara no siempre fue tan árido como en la actualidad. La interacción entre estos volcanes extintos y la dinámica hídrica ancestral ha dejado una huella visible que ahora, gracias a una misión de la NASA, puede estudiarse con mayor precisión.