Una de las ciudades más infravaloradas de Italia está en Emilia-Romaña: así es Ímola, cuna del automovilismo
El automovilismo en Italia se vive de manera diferente, y para prueba de ello solo hay que ver el furor de los tifosi de Ferrari cada vez que se celebra un Gran Premio de Fórmula 1 en el circuito de Monza. Eso sí, no es la única carrera en la que Fernando Alonso, Max Verstappen y el resto de pilotos corren en tierras italianas, ya que también hay una segunda cita en el país transalpino: el GP de Emilia-Romaña, que se celebra en el icónico Autódromo Enzo e Dino Ferrari de la ciudad de Ímola.
Este trazado es tristemente célebre porque en él falleció Ayrton Senna, y aunque el circuito atrae a centenares de miles de aficionados cada año, lo cierto es que muchos no reparan en la belleza de la urbe de Ímola. Esta fantástica e infravalorada ciudad de la Emilia-Romaña oculta auténticos tesoros medievales en sus calles, y a pesar de que no sea uno de los grandes centros turísticos de Italia, como pueden ser las ciudades de Roma, Florencia y Milán, lo cierto es que es toda una joya por descubrir.
Las maravillas medievales de la ciudad de Ímola
La gran maravilla de Ímola es sin duda la imponente Rocca Sforzesca, una fortaleza medieval ubicada en el corazón de la ciudad y cuyo origen data del siglo XII, aunque fueron las sucesivas reformas a lo largo del tiempo lo que la dieron el robusto aspecto actual. Túneles subterráneos, cañones y adarves esperan a los visitantes, que no esperan encontrarse con un fortín de estas dimensiones cuando viajan a la ciudad.
Tampoco se puede dejar de visitar la fantástica Catedral de San Cassiano, el templo más importante de toda la ciudad y que también data del siglo XII. Fue una importante diócesis, y de hecho hasta tres Papas fueron obispos de Ímola antes de ser elegidos en el Vaticano durante el cónclave, aunque tan solo es uno de los innumerables edificios de índole religiosa que se pueden encontrar paseando por el centro histórico de la urbe.
En ese casco antiguo, los turistas se topan con preciosas plazas como la Matteoti, el centro neurálgico de toda la ciudad, así como con preciosos palacios con siglos de historia y tranquilos parques donde descansar durante un rato antes de retomar la visita por esta urbe. Además, todos los amantes del automovilismo tienen casi la obligación de ir al circuito de Ímola para ver uno de los trazados más míticos de toda la historia.
Aunque no seas un fanático de la Fórmula 1, esta urbe también es una magnífica opción para hacer una excursión si se está visitando Bolonia, ya que Ímola se encuentra a apenas 30 kilómetros al sur de la histórica ciudad universitaria. Se puede llegar en solo un cuarto de hora en tren, por lo que no hay excusa para no descubrir esta infravalorada urbe.