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El monstruo de 3.000 toneladas que utiliza 625 litros de diésel para recorrer solo 1 km: un camión que mueve cohetes a 5 km por hora con precisión milimétrica

En la era de la exploración lunar y los vuelos espaciales comerciales, pocos vehículos despiertan tanta fascinación como el Crawler Transporter de la NASA. Esta colosal estructura sobre orugas, que alcanza las 3.000 toneladas, se ha convertido en un pilar logístico clave en las misiones espaciales más ambiciosas de Estados Unidos, desde el cohete Saturno V hasta el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS).

Construido en los años 60 y aun en operación, el Crawler Transporter, es una obra maestra de la ingeniería espacial. A pesar de su antigüedad, su rendimiento continúa siendo fundamental para que cada misión despegue con éxito, incluyendo los lanzamientos del programa Artemis, que proyecta regresar a la Luna en los próximos años.

El CT-2 está dotado de unas dimensiones, un peso y una capacidad de carga excepcionales. Foto: NASA

El gigante Crawler Transporte

El Crawler Transporter 2 (CT-2 NASA) es uno de los vehículos más grandes y pesados jamás construidos. Diseñado específicamente para mover cohetes de gran tamaño desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) hasta las plataformas de lanzamiento, su sola presencia impone. Mide 40 metros de largo, 34,7 metros de ancho y puede ajustar su altura entre 6 y 8 metros.

El camión de la NASA recibió el Récord Guiness por ser el vehículo autopropulsado más pesado del mundo. Foto: NASA

El sistema de propulsión no utiliza ruedas tradicionales, sino que se basa en ocho orugas, cada una compuesta por 57 eslabones de acero que pesan 953 kg por unidad. La velocidad máxima que puede alcanzar con carga es de apenas 1,6 km/h, suficiente para garantizar un desplazamiento controlado y estable. Vacío, llega a los 3,2 km/h.

¿Qué hace tan especial al Crawler Transporter?

Llevar un vehículo que transporta cohetes no se parece en nada a mover una carga convencional. Los cohetes de la NASA, como el SLS o el histórico Saturno V, pesan miles de toneladas y contienen sistemas extremadamente delicados. El Crawler Transporter de la NASA fue diseñado para ofrecer una tracción precisa y un control absoluto del movimiento.

El Crawler-Transporter 2 mide 39,9 m de largo por 34,7 de ancho. Foto: NASA

Incorpora un sistema de nivelación automática que mantiene el cohete perfectamente vertical durante todo el trayecto. Esta capacidad es vital para evitar daños estructurales, ya que cualquier inclinación puede comprometer el equilibrio del sistema de lanzamiento. Además, su estructura permite microajustes de dirección y altura mientras avanza.

Actualizaciones para misiones a la Luna y Marte de la NASA

Pese a haber sido construido en 1965, el CT-2 NASA ha recibido múltiples actualizaciones. Durante la última década, y en el marco del programa Artemis, la NASA invirtió millones de dólares para modernizar su infraestructura.

Entre las mejoras más relevantes destacan:

  • Nuevos motores diésel-eléctricos más potentes y eficientes
  • Renovación completa de los sistemas hidráulicos
  • Cabina de control equipada con computadores de última generación
  • Refuerzo estructural para soportar el peso del SLS NASA, más pesado que el cohete Saturno V

La ingeniera Charlie Blackwell-Thompson, directora de lanzamiento de Artemis, afirmó tras una prueba de traslado: "Es una máquina que nunca deja de sorprendernos, ha mostrado un excelente desempeño".

¿Cómo funciona el transporte de cohetes en la NASA?

El proceso de transporte de cohetes es minucioso. Todo comienza en el VAB del Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde los cohetes se ensamblan en posición vertical. Una vez listos, se colocan sobre una plataforma móvil que descansa sobre el Crawler Transporter.

Desde ahí, la travesía hacia la plataforma de lanzamiento LC-39B, que se encuentra a 6,4 kilómetros, puede extenderse por más de ocho horas. Durante ese tiempo, cientos de técnicos supervisan temperatura, vibraciones y alineación del vehículo. También se programan paradas para ajustes milimétricos. En paralelo, vehículos de apoyo y personal a pie acompañan el desplazamiento.

Una vez en la plataforma, el cohete permanece semanas en posición, en espera de los ensayos finales, abastecimiento y verificación de sistemas.

El impresionante kilometraje del CT-2

Aunque recorre distancias cortas, el Crawler Transporter 2 ya acumula más de 3.800 kilómetros desde que entró en servicio. Esta cifra representa décadas de lanzamientos, desde el Apolo 11 hasta el programa Artemis.

Cada traslado implica una ruta de ida y vuelta de aproximadamente 12,8 km entre el VAB y la plataforma. Si bien parece un recorrido modesto, el esfuerzo mecánico y la precisión que exige lo convierten en una proeza diaria de la tecnología espacial.

Un camión devorador de diésel

Mover semejante coloso no es barato. El camión de la NASA consume cerca de 165 galones de diésel (aproximadamente 625 litros) por 1 km. de recorrido. Esta cifra, aunque descomunal en términos de eficiencia energética, está justificada por la necesidad de precisión extrema.

El sistema de tracción y nivelación necesita una potencia constante. Además, el peso del vehículo sobre orugas obliga a un uso intensivo del sistema hidráulico, especialmente en zonas del trayecto con variaciones topográficas.

El rol en el programa Artemis

El Crawler Transporter se ha consolidado como pieza clave en el programa Artemis, que busca establecer una presencia humana sostenida en la Luna y preparar el camino hacia Marte. En 2022, fue protagonista de la Misión Artemis I, trasladando el SLS NASA y la cápsula Orion en múltiples ensayos, incluido en la simulación completa de carga de combustible.

Actualmente, el CT-2 NASA es el único vehículo autorizado para llevar al SLS a la plataforma LC-39B. Su fiabilidad ha permitido que cada misión avance sin demoras logísticas, lo que lo convierte en un recurso estratégico no solo para Artemis, sino también para futuras campañas lunares.

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