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Una cordillera gigante intacta bajo el hielo emerge con el derretimiento de la Antártida: estuvo oculta durante 500 millones de años

Bajo el hielo eterno de la Antártida, yace una estructura montañosa comparable en escala y complejidad a los Alpes europeos. Se trata de la cordillera oculta en la Antártida, una formación geológica que permaneció invisible durante más de 500 millones de años, preservada bajo varios kilómetros de hielo.

Un reciente análisis liderado por los geólogos Jacqueline Halpin y Nathan R. Daczko en The Conversation, ha revelado detalles inéditos sobre esta cordillera enterrada bajo el hielo. Conocidas como las montañas Gamburtsev, estas se localizan en el corazón de la placa tectónica de East Antarctica, una región que ha permanecido estable durante cientos de millones de años.

La formación de montañas provoca que las rocas de la corteza profunda se deformen, se plieguen y se fundan parcialmente. Foto: Jacqueline Halpin

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¿Cómo se formó esta cordillera antártica?

La formación de esta cordillera se remonta a un momento clave en la historia tectónica del planeta: el ensamblaje del supercontinente Gondwana. Según el estudio publicado en Earth and Planetary Science Letters, las montañas Gamburtsev surgieron hace entre 650 y 500 millones de años, producto de la colisión de grandes masas continentales que cerraron un antiguo océano.

Imagen de radar que muestra la cordillera Gamburtsev bajo capas de hielo. Foto: Geophysical Research Letters

El proceso de formación no solo implicó el choque de placas tectónicas en la Antártida, sino también una secuencia de fenómenos internos. La colisión engrosó la corteza terrestre y calentó las rocas profundas, que luego se deformaron lateralmente como pasta de dientes, provocando el colapso parcial de la cordillera. Este fenómeno se conoce como expansión gravitacional y fue esencial para la configuración actual de la cordillera.

A pesar de la magnitud de estos procesos, la cordillera quedó completamente cubierta por la capa de hielo más gruesa del planeta, lo que permitió una conservación geológica excepcional. Este aislamiento bajo el hielo ha hecho que estas montañas escondidas en la Antártida permanezcan prácticamente intactas desde su origen.

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El tiempo congelado entre los hielos

La clave para comprender la cronología de esta cordillera oculta en la Antártida está en los circones, diminutos cristales minerales que funcionan como cápsulas del tiempo. Estos cristales se hallaron en areniscas extraídas de las Montañas Prince Charles, a cientos de kilómetros del epicentro de las montañas Gamburtsev.

Gracias a su contenido de uranio y a la desintegración radiactiva natural, los científicos lograron fechar los circones con gran precisión. Los resultados revelaron que estas montañas alcanzaron altitudes comparables al Himalaya hacia los 580 millones de años, con una intensa actividad tectónica que culminó alrededor de los 500 millones de años atrás.

La investigación científica en la Antártida sigue desenterrando hallazgos sorprendentes. Además del análisis de cristales, nuevos estudios en zonas como el Glaciar Denman han encontrado rocas posiblemente vinculadas con esta cadena montañosa, lo que podría ampliar el mapa tectónico de la región.

Estos descubrimientos geológicos recientes no solo reescriben la historia de la formación de cordilleras antiguas, sino que también aportan información clave sobre la estabilidad tectónica del continente helado. A medida que se perfeccionan los modelos geofísicos, se abren nuevas oportunidades para explorar la arquitectura oculta del subsuelo antártico, una de las regiones más enigmáticas del planeta.

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