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Una víctima de las pastillas adelgazantes ilegales habla alto y claro: «¡No hay nada milagroso para bajar peso!»

Abc.es 
De recetarlas los profesionales a estar prohibida su venta. Este miércoles Sonsoles Ónega y su equipo de investigación llevaba al programa ' Y Ahora Sonsoles ' (Antena 3) la polémica de las pastillas para adelgazar, que ahora que se acerca el verano vuelven a estar en primer plano. En la emisión de este 29 de mayo han contado con dos testimonios en plató de dos personas que fueron consumidoras de este producto y a las que les ha traído consecuencias. Han sido Susana Payá y Carmen, una buena amiga. «Lo hemos pasado muy mal», han coincidido ambas. Para tratar el tema en profundidad ha estado Boticaria García . La divulgadora ha querido hacer hincapié en la importancia de contar con asesoramiento de auténticos profesionales a la hora de recurrir a suplementos de este tipo. «Son muy perjudiciales para la salud. Hay que pensar que, además de taquicardias y malestar, llegan a alterar los mecanismos del hambre, de la ansiedad, y se comete un delito contra la salud pública», ha sentenciado. El testimonio de Susana Payá ha resultado estremecedor, especialmente para la presentadora, que se ha emocionado al escuchar a esta consumidora de las referidas píldoras. «¡No hay nada milagroso para adelgazar! Lo único que puede pasar es que caigas enfermo. Solo funciona hacer dieta y deporte y es importante que la gente joven lo sepa para que no se confunda», ha apuntado. A su lado se encontraba su amiga, Carmen, que también las ha tomado. Ella ha comentado síntomas similares . «Me alarmé especialmente por el nerviosismo que sentía, mucha ansiedad. Me dio por cambiar los muebles, moverlo todo y fui al médico a consultarlo», ha dicho. El especialista, al comentarle lo que estaba tomando, la puso sobre aviso y dejó de consumirlas. Carlos Quílez ha llegado a contactar con una de las vendedoras de estas pastillas fraudulentas. El periodista ha sido claro: «¿Sabe usted lo perjudiciales que pueden llegar a ser para la salud ?». Al otro lado del teléfono se ha escuchado un «no, no sabía nada». Quílez la ha puesto sobre aviso y le ha advertido por las posibles consecuencias que podría tener el hecho de que siga vendiéndolas a ciudadanos, por los riesgos que tienen para la salud. Esta aprovecha «el boca a boca, gente que pierde mucho peso rápidamente y que al final las va recomendando a otros amigos y familiares y así se van enganchando más personas».

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