Corrida de la Prensa: después de Morante... nadie
Presidente, a ver si se entera usted de lo que estaba viendo, porque no lo va a volver a ver en su vida. Si hubiese un Juncal en la plaza, se lo habría gritado a Ignacio Sanjuán. Hay que ser muy mal usía y un aficionado nefasto para dejar sin premio la tauromaquia más grandiosa que contemplarán los ojos miopes del señor Iñaki y su asesor calderoniano. Cuarenta y seis mil retinas se emocionaron con la despaciosidad más absoluta y pura, merecedora por sí sola de que la afición se hubiese echado al ruedo para cimbrear en volandas al Papa de La Puebla hasta la calle de Alcalá después de cuajar a Seminarista. ¿Se puede mandar al calabozo a un... Ver Más