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Jim Jones, el pastor estadounidense acusado del suicidio de más de 900 personas tras dar un sermón: fallecieron 300 niños

La masacre de Jonestown, uno de los crímenes más aterradores de la historia de Estados Unidos, ocurrió el 18 de noviembre de 1978, cuando 909 personas, incluidas 300 niñas y niños, se suicidaron por orden de Jim Jones, el líder del Templo del Pueblo.

En este acto macabro, conocido como suicidio colectivo, los miembros de la secta ingirieron cianuro en un intento desesperado de Jones por mantener el control sobre sus seguidores, temeroso de que las autoridades estadounidenses destruyeran su comunidad en la selva de Guyana.

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Los inicios de la carrera religiosa de Jim Jones

Jim Jones comenzó su carrera religiosa en 1954, en Indiana, con el establecimiento del Templo del Pueblo, una iglesia que se presentó como un refugio para las personas desilusionadas con la sociedad estadounidense. Su mensaje de igualdad racial y justicia social le permitió atraer a un gran número de seguidores, muchos de ellos afroamericanos, que buscaban un espacio donde encontrar solidaridad y apoyo mutuo. Durante la década de los 60, Jones ganó prominencia, especialmente en San Francisco, donde logró ganar la simpatía de figuras políticas y activistas como Harvey Milk y Jane Fonda.

En sus primeros años, Jones mostró un enfoque humanitario, abogando por los derechos civiles y ofreciendo una visión utópica de un mundo sin racismo ni desigualdad social. Sin embargo, con el paso del tiempo, el carácter de Jones comenzó a mostrar signos de autoritarismo. Su obsesión por el control creció y empezó a difundir teorías paranoicas sobre conspiraciones del gobierno de EE. UU. en su contra. Esta paranoia lo llevó a tomar decisiones cada vez más extremas, incluida la idea de trasladar su comunidad fuera de Estados Unidos.

Jim Jones, tras dar un sermón, instó a sus seguidores a tomar cianuro antes de ser intervenido por el gobierno estadounidense. Foto: The Arts Desk

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Jim Jones construye su secta en Guyana

En 1974, Jones encontró en Guyana el lugar ideal para construir su 'utopía': un terreno en la selva que permitiría a su comunidad vivir de acuerdo con sus ideales socialistas, sin las restricciones del gobierno estadounidense. En 1977, miles de sus seguidores, alentados por promesas de una vida mejor, se trasladaron a Jonestown, un asentamiento agrícola autosuficiente. En su apogeo, la comuna albergaba a más de 1,000 personas, en su mayoría mujeres y niños. Allí, Jones instaló una serie de instalaciones que iban desde dormitorios hasta una pequeña escuela y un centro de salud, donde las actividades cotidianas estaban estrictamente controladas.

Sin embargo, lo que al principio parecía un refugio de paz, pronto se convirtió en un lugar de sufrimiento y control absoluto. Jones mantenía su autoridad mediante la manipulación psicológica, obligando a los residentes a seguir sus órdenes al pie de la letra. Además, implementó un sistema de castigos físicos y psicológicos para quienes no se sometieran a su voluntad. A menudo, los miembros eran castigados con aislamiento social o con tareas agotadoras, y quienes intentaban escapar eran severamente reprimidos.

Jim Jones tiene tensiones con sus seguidores

La situación en Jonestown empeoró a medida que el control de Jones sobre sus seguidores se volvió más opresivo. En 1978, la paranoia de Jones aumentó cuando varios exmiembros del Templo comenzaron a denunciar abusos dentro de la comuna. La situación se hizo insostenible y, después de recibir una denuncia formal, el congresista Leo Ryan viajó a Jonestown en noviembre de 1978 para investigar las acusaciones. A pesar de la severidad de las condiciones, Ryan fue recibido con aparente hospitalidad por Jones, pero poco después de su visita, las tensiones aumentaron dramáticamente.

El suicidio colectivo de los seguidores de Jim Jones

El 18 de noviembre, Jones, temeroso de que la visita de Ryan fuera el inicio de una intervención del gobierno estadounidense, dio la orden de ejecutar el suicidio colectivo. Convenció a sus seguidores de que la única forma de evitar ser capturados y asesinados por el gobierno estadounidense era morir juntos. A muchos se les forzó a ingerir cianuro, mientras que otros fueron obligados a hacerlo por inyección. Los niños fueron las primeras víctimas, y muchos adultos murieron junto a ellos. Tras la tragedia, Jim Jones fue encontrado muerto por un disparo en la cabeza, presuntamente por suicidio.

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