Socialistas desencantados, abstemios que descorcharán el champán el día que Feijóo eche a Sánchez de Moncloa y otras historias que deja la manifestación del PP
Como diría Isabel Díaz Ayuso, este domingo, Madrid ha sido más de todos que nunca. Banderas de la Comunidad Valenciana, Extremadura, Castilla y León, Andalucía, Murcia o Cataluña ondeaban sin parar junto a otras miles de la de la España constitucional al grito de «Pedro Sánchez dimisión» . Pertenecían a los miles de españoles que han abarrotado la plaza de España de la capital, pero también sus aledaños (Gran Vía, la Calle Princesa y la Cuesta de San Vicente), para acudir a la llamada del presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo , para salir a protestar en las calles de la capital contra el líder socialista y su Gobierno. «Esto no es una manifestación de un partido, sino de todos los españoles que somos de ley, que amamos nuestro país, que queremos estar unidos como hemos estado siempre, no que nos separen», tiene claro Loli, de 63 años, quien, además de salir a la calle para protestar por que Sánchez está «partiendo España» , lo hace para defender y elogiar la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. En especial, la de la Guardia Civil y su Unidad Central Operativa (UCO), que tantos titulares acapara estas últimas dos semanas después de salir a la luz que Leire Díez, la supuesta 'fontanera' del PSOE , haya ofrecido tratos de favor con la Fiscalía a empresarios de la trama hidrocarburos a cambio de información comprometedora de un jefe de dicha unidad que, a juicio de esta vecina de la localidad madrileña de Collado Villaba, es «una de las mejores que tiene nuestro país y que se quieren cargar porque cuentan la verdad». «No protestamos contra una ideología, sino contra un Gobierno corrupto y delictivo. Eso da igual del partido que seas que tienes que estar en contra», señalaban a ABC Ruth e Irene, dos jóvenes veinteañeras, que han viajado expresamente esta mañana desde Murcia para asistir a una concentración que ha reunido a 50.000 personas, según cifras de la Delegación del Gobierno en Madrid, y a cerca de 100.000, el doble, según los organizadores de la misma, los populares. «Hay que unir fuerzas, hay que dejar de separar a PP y Vox . Aquí es bienvenida toda la gente que quiere echar al Gobierno«, comentaban Sergio y Hugo, dos universitarios de 19 y 20 años que el sábado por la noche renunciaron a su fiesta de fin de exámenes porque tenían que madrugar para »defender España« y »echar a los impresentables que tienen ahora el poder«. Otros dos jóvenes, Blanca y Marcos, que apenas superan la mayoría de edad, también llegan a la explanada de la plaza de España dispuestos a »luchar« por su futuro: »Está en juego la democracia que tanto ha costado a nuestros padres y abuelos«, sentencian. Ramón y Moisés también superan los sesenta años. Son de Carabanchel, uno de los barrios obreros por excelencia de la capital. «Yo no soy de derechas ni de izquierdas, sólo soy español y trabajador honrado», cuenta uno de ellos, quien, preguntado por los motivos que le han llevado a acudir a la concentración convocada por Feijóo, dice venir a reclamar una «España unida y que todo vaya bien para el país». «Este señor [por Sánchez] lo que quiere es destruir España. Nos ha dejado a la deriva», denuncia. A Felisa [nombre ficticio], votante del PP, también le «molesta» la polarización de nuestro país, aunque más aún le apena que Vox y PP no lleguen a entenderse en una coyuntura como la actual. «Lo que me duele de mi país es que la derecha esté dividida. Si estuviera unida, sería mucho más fácil que este dictador —porque es un dictador— se vaya», lamenta. «No le queremos, no gano las elecciones», añade esta mujer que, si bien reconoce ser abstemia, tiene claro que descorchará la botella de champán el día en que Feijóo desbanque a Sánchez de La Moncloa: «Yo nunca bebo alcohol. El día que esta garrapata salga de La Moncloa, como si fuera el 31 de diciembre: voy a brindar y voy a tomarme una copa de champán», confiesa. La intención de Feijóo de que la de este domingo no fuera una concentración partidista ni en defensa del PP parece haber surtido efecto. José Miguel tenía claro que debía asistir. Y eso que siempre ha sido votante del PSOE y espera seguir siéndolo. «Empiezo a pensar que me manipulan y que están hurgando en poderes que no se pueden hurgar», se queja este valenciano que actualmente reside en Madrid, y que tiene claro que «no vale todo». Le gustaría una renovación interna en la organización para que volviera a ser «el Partido Socialista Obrero Español». «Español y Obrero», subraya al tiempo que dice no poder admitir cosas como la ley de amnistía o que su partido tenga un socio como Bildu. «Y no me tires más de la lengua...», bromea José Miguel. Conscientes de que los números no dan para que el líder de la oposición presente una moción de censura contra el socialista —«evidentemente, sería lo mejor», reconocen— porque «Junts no va a pactar nunca eso y Sánchez siempre les va a dar lo que quieren», los manifestantes de este domingo reclaman elecciones anticipadas al PSOE como ya hizo en mayo de 2023 tras la debacle del PSOE en las autonómicas y locales del 28-M. «Serían lo que se merece el pueblo español», dicen. Un escenario que ya, de antemano, ven difícil que ocurra. «Sánchez no está por la labor porque sólo quiere mantenerse en el poder», lamenta Chema, de 68 años, vecino de Getafe (Madrid). «Hasta 2027 no nos le quitamos [de encima a Sánchez]», lamenta otro joven en conversación con este diario.