Candidatos sin partido, partidos sin candidatos, por Rudecindo Vega
El Perú es, políticamente, raro. En pleno proceso electoral, con 43 partidos en contienda, sin definición de alianzas ni candidaturas, padece una cuádruple rareza que enturbia nuestro horizonte nacional: candidatos sin partido, partidos sin candidatos, proliferación de candidatos desconocidos dentro de partidos desconocidos y partidos extinguidos. Los candidatos sin partido para la presidencia quedaron fuera, luego de cerrada la inscripción como militantes el 12 de julio del 2024, pero existen candidatos sin partidos para el congreso (senado o diputados) en condición del 30% de invitados en las listas. Los partidos conocidos o desconocidos, sin candidatos conocidos son varios también, algunos buscan alianzas para ocultar dicho problema, a pesar de sus militantes que aspiran ser candidatos y no desean alianzas; estos partidos sin candidatos, serán un sorprendente festín de desconocidos con “apetitos desconocidos” para gobernar el país. Un doloroso resultado es claro, tenemos exceso de partidos y, para nublar más nuestro panorama, tenemos más exceso de candidatos.
Hay candidatos sin partido que perdieron las elecciones antes de participar, han sido “personalidades” que se inscribieron en un partido, para que, en “razón de su nombre”, sean proclamados candidatos presidenciales. Su desconocimiento de las leyes electorales y desprecio a la democracia les jugo en contra, los partidos deben cumplir la normativa electoral, deben realizar primarias internas vía elecciones o asambleas de delegados para elegir colectivamente candidatos, los recién llegados, espantados por la posibilidad de no ser designados “por el peso” de su nombre, renunciaron o fueron retirados del partido.
Es el caso del exitoso empresario Carlos Añaños renunciado “amigablemente” del partido Perú Moderno, él estuvo buscando previamente, vientre de alquiler, en muchos otros partidos nuevos. Peor suerte le ocurrió a Hernando de Soto (ex candidato presidencial de Avanza País) con el partido Progresemos, hasta suscribió un acuerdo para ser candidato presidencial sin respetar la normativa electoral, él también estuvo buscando “vientre de alquiler” con varios otros partidos. Está el caso del ex canciller Javier Gonzales Olaechea, se inscribió en el PPC para ser candidato presidencial y renunció al mismo luego que el partido decidiera explorar alianzas; en el mismo PPC están también la exclusión o renuncia de “sus jales presidenciales” el ex gobernador de Ica Fernando Cillóniz y el ex premier Oscar Valdez; todos recientes militantes. En muchos partidos, existen prematuros pre candidatos, desde hace tiempo, a pesar de que su conocimiento del país, del gobierno y su experiencia gubernamental sea nula.
Existen varios partidos políticos inscritos, la mayoría, sin pre candidato o candidato presidencial conocido y reconocido, algunos intentaron resolver su situación con “algunos jales” de último momento o procurarán resolverla, también a último momento, mediante alguna sorprendente alianza electoral entre agosto y setiembre de este año, entre los partidos conocidos sin candidato conocido y reconocido actual están Somos Perú, Podemos, Acción Popular, APRA, PPC; la lista de los partidos nuevos sin candidatos es mayor. Tan grave es nuestra crisis política que abundamos en partidos sin doctrina, sin programa, sin estructura nacional, sin líderes ni candidatos. La política peruana, es, literalmente, una tómbola.
Otros partidos, antiguos y nuevos, tienen resuelta sus candidaturas presidenciales con antelación, entre los “antiguos” con “candidaturas naturales” están Fuerza Popular con Keiko, APP con Cesar Acuña, Renovación Popular con Rafael López Aliaga, Perú Libre con uno de los hermanos Cerrón. Entre los nuevos partidos con “candidatos naturales” están Ahora Nación con Alfonso López Chau, Partido del Buen Gobierno con Jorge Nieto, Partido Patriótico del Perú con Herber Caller, País Para Todos con su jale el exitoso humorista Carlos Álvarez, Partido Obras con Ricardo Belmont. Incluso el caso particular del partido Nuevo Perú, que adelantándose a todos y conversando posibles alianzas, acaba de proclamar a su candidato presidencial, el antropólogo puneño, Vicente Alanoca. Quizás, algunos de ellos, si se lo proponen, logren articular alguna alianza, siempre que no ponga en riesgo ni en cuestión la candidatura de sus líderes naturales, fundadores o sus “jales. En estos casos, tampoco importa la propuesta programática, no se discute por que no existe ni es prioridad; manda la candidatura y “su imagen”.
Hay un grupo partidos que tenían asegurado candidato propio y que por diferentes decisiones legales, políticas y judiciales no podrán contar con ellos en la campaña electoral; en consecuencia, son partidos sin candidatos, son los casos del partido Primero Perú que tiene inhabilitado por el congreso a su candidato natural el ex presidente Martín Vizcarra y el Partido Morado que no contaría con la candidatura del ex Presidente Francisco Sagasti por persecución congresal. El caso del ex partido ANTAURO y su candidato Antauro Humala es diferente, fue extinguido por el Poder Judicial y excluido del ROP por el JNE, ya no existe ni podrá participar en las elecciones como partido.
Aunque cueste creer, en medio proceso electoral, existen partidos que posiblemente sean excluidos de la contienda electoral por haber falsificado firmas para su inscripción, el JNE ha anunciado un proceso de fiscalización posterior mediante el cual algunos partidos podrían perder su inscripción por haber presentado masivamente firmas falsas para su inscripción en el ROP. Si el JNE hiciera su trabajo tardío, alrededor de 6 o 10 partidos, según el porcentaje de firmas falsas presentadas (5% o 10%) podrían ser excluidos del registro y del proceso electoral, no podrán presentar candidatos. Esta situación reduce partidos y candidatos, pero también afecta a los militantes que se integraron correctamente y de buena fe al partido, quizás el congreso regule dicha situación o, en su defecto, el JNE, al extinguir y excluir del ROP a las organizaciones políticas en cuestión, establezca reglas para la participación de los cientos de miles de ciudadanos que verían recortados sus derechos a pesar de su correcto actuar.
Sombrío nuestro panorama electoral, más sombrío el futuro del Perú. A los peruanos nos corresponde participar y saber elegir: BOTAR a los que el 97% rechazamos y VOTAR pensando en el Perú.