Una cumbre para la nada
La reciente reunión de presidentes autonómicos, celebrada con toda la parafernalia institucional en el Palacio de Pedralbes, se anunciaba como un hito político, una oportunidad para reforzar el diálogo entre territorios y avanzar hacia consensos necesarios en un país que vive en permanente tensión territorial. Pero, una vez más, las expectativas se esfumaron como humo entre discursos vacíos y gestos de cara a la galería. La agenda fue motivo de disputa desde el primer momento. Se discutió más sobre los formalismos —el uso de lenguas cooficiales, la actitud de algunos líderes autonómicos, los temas vetados y luego reincorporados— que sobre los problemas reales que afectan a millones de ciudadanos. Cuando por fin se celebró el encuentro, no quedó claro qué... Ver Más