Raimundo Palamara y la nueva propiedad que complica a la Fundación Salvador Allende: “Iba a pasar lo mismo que con la casa de Guardia Vieja”
Hace algunos días, y a varios meses de iniciado el caso de la fallida compra-venta de la casa del expresidente, la Fundación Salvador Allende (FSA) volvió a situarse en el centro de la palestra mediática. Ahora, el organismo se vio envuelto en una nueva polémica a raíz del traspaso de la casona ubicada en República 475, donde opera el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), y que era propiedad del Servicio de Vivienda y Urbanismo Metropolitano (Serviu).
En concreto, se trata de una transacción llevada a cabo el 2004, cuando la institución vendió a la fundación el inmueble por trato directo. Lo anterior, en una operación que, para la Fundación Fuerza Ciudadana, estaría marcada por una serie de irregularidades que ameritan su anulación.
Así lo explicó el abogado del Partido Republicano y líder de la organización, Raimundo Palamara, quien es uno de los querellantes del caso que terminó con la destitución de la senadora Isabel Allende. “Al revisar los antecedentes y hacer una investigación paralela al Ministerio Público, encuentro esta otra compra-venta que se había realizado por la FSA respecto del Palacio ubicado en calle República 475. Primeramente, me sorprendió la forma de pago, que era a través de obras de arte, cuya transacción es dudosa porque no hubo un perito de por medio“, aseguró.
Palacio Heiremans de la Fundacion Salvador Allende en la calle República de la comuna de Santiago. Foto: ATON
Esto último, y según su investigación, puesto que las dos tasaciones llevadas a cabo para monetizar el valor de las obras fueron realizadas por cercanos a la entidad. “Lo tasaron algunos amigos de la fundación o de la familia Allende, y posteriormente lo tasó el Museo Nacional de Bellas Artes, donde trabajaban estos cercanos a la fundación. En definitiva, en las dos tasaciones que hubo, estaban más o menos las mismas personas, y no se cumplía con el requisito de que fuera un tercero independiente“, expresó Palarma.
“Más aún cuando, averiguando detalles sobre estas personas que tasaron, descubrimos que solamente vieron las fotografías de las obras de arte y a raíz de eso empezaron a colocar los precios, lo cual tampoco nos parece serio”, sumó el abogado.
Sin embargo, esta no sería la única irregularidad presentada en el marco de esta transacción. De hecho, el republicano explicó que una parte central de la querella presentada por su organización tiene que ver con incumplimientos con las normas que regulan este tipo de documentos legales.
“Al ir hilando más fino, llegamos a este contrato del 2004, que es por trato directo. Es decir, derechamente el Serviu Metropolitano se lo vendió a la Fundación Allende sin concursos públicos, sin licitación privada. Y eso, si bien se puede hacer, es excepcional y requiere la firma del ministro. No basta solamente la del subsecretario, algo que no se cumple. Y tampoco tienen la del otro ministro, que es el de Hacienda, que permite al Serviu prescindir de vender a través de licitación pública o privada”, clarificó.
Punto que representa “un requisito esencial para que el contrato de compraventa sea válido. Y cuando en un contrato de compraventa no se cumplen los requisitos legales, siendo el fisco de Chile el que lo celebra, quiere decir que fue hecho de manera ilegal y, por ende, procedería la nulidad de derecho público. Eso es lo que demandamos en el Tribunal Civil número 21 de Santiago”.
Palacio Heiremans de la Fundacion Salvador Allende en la calle República de la comuna de Santiago. Foto: ATON
Un precedente a Guardia Vieja
En concreto, y asociando ambos procesos de compra-venta, el abogado apunta a que existía un “modus operandi” por parte de la exsenadora Allende. “Ella ejerce su influencia para hacer negocios con el fisco sin plata. Con esto me refiero a que, por ejemplo, en el caso del palacio de República 475, adquirieron la casa y pagaron una pequeña parte solamente, alrededor del 10%. No pagaron el resto del precio. Supuestamente lo hicieron con unos cuadros, los que no entregaron hasta el día de hoy, que siguen estando en poder de la Fundación Allende“, expresó Palamara.
“Y cuando vamos a la casa de Guardia Vieja, vemos lo mismo. Que ellos pretendían vender una casa, cuyo contrato de compra-venta se celebró el 30 de diciembre del año 2024, razón por la cual la senadora fue destituida por el Tribunal Constitucional. Y la artimaña era que ella vendía, pero posteriormente el fisco se la devolvía a través de un comodato. Es decir, nunca perdían la tenencia o la administración del inmueble. Lo mismo que pasó con las obras de arte, iba a pasar con la casa de Guardia Vieja. Entonces, hacen negocios sin plata, los mejores negocios que se pueden hacer”, sentenció.
Antecedentes que ya generaron los primeros coletazos en el Congreso, y que llevó a que un grupo de parlamentarios solicitara la presencia de los ministros de Vivienda, Carlos Montes; y de Culturas, Carolina Arredondo, en las respectivas comisiones de la Cámara Baja.
Ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes. Andres Pina/Aton Chile.
Uno de ellos fue el diputado de Renovación Nacional, Andrés Longton, quien apeló a que las obras que fueron entregadas como forma de pago deben ser recuperadas por el Ejecutivo. “Una vez más, la familia Allende se vio privilegiada por una excepcionalidad que, además, no cumplió con requisitos legales mínimos. Y en ese sentido, estas obras de arte que deberían estar en manos del Serviu o bien administradas por el Ministerio de las Culturas, como era en un inicio lo que se estableció a propósito de esta acción de pago, lamentablemente no se ha concretado. Es por eso que, no siendo su objeto, le pedimos a las comisiones de Cultura y Vivienda que citen a los ministros Carlos Montes y Carolina Arredondo“, expresó.
Cabe destacar que Montes ya se refirió en los días anteriores a esta nueva acusación. Sobre la transacción de cuadros como parte de pago de la deuda -que ascendería a los $560 millones-, la autoridad aseguró que se trata de “un mecanismo que se usa en esto, incluso estuvimos haciendo consultas porque hay empresas que nos deben recursos y si podían darnos terrenos, este es un mecanismo para enfrentar entre un público y privado ciertas cosas, y también entre los propios privados”.
Por su parte, y ante el hecho de que los objetos de arte todavía permanezcan en las dependencias del museo, el director del Serviu de la RM, Roberto Acosta, afirmó a T13 que desde la institución “buscamos lugares para dejar esos cuadros, porque se supone que nosotros no tenemos un lugar específico, porque se requiere de una cierta climatización, en fin, porque son unos cuadros que tienen un valor importante desde el punto de vista cultural y lo que nosotros tratamos de hacer fue procurar el buen resguardarlos”.