¿Por qué nos ponemos rojos al hacer deporte? Así responde tu cuerpo al esfuerzo
Se trata de una respuesta natural del organismo para mantener el equilibrio interno cuando aumenta la exigencia física
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Quien haya salido a correr o haya pasado una buena sesión en el gimnasio lo ha experimentado: al poco tiempo, el rostro empieza a volverse de un rojo intenso. Aunque puede parecer solo una cuestión estética, en realidad es una respuesta natural del organismo para mantener el equilibrio interno cuando aumenta la exigencia física.
Cuando hacemos ejercicio, la temperatura corporal sube. Para regular ese calor, el cuerpo activa un mecanismo clave: la vasodilatación. Los vasos sanguíneos más próximos a la superficie de la piel se dilatan, permitiendo que circule más sangre cerca del exterior, facilitando así la pérdida de calor. Como consecuencia directa, la piel (especialmente en la cara) se vuelve más roja.
Este enrojecimiento va de la mano de una serie de reacciones químicas. Las células cutáneas liberan prostaglandinas, unas sustancias que intensifican el flujo sanguíneo y amplifican el color rojizo. Se trata del mismo tipo de reacción que provoca el rubor por vergüenza, aunque en este caso, causado por el esfuerzo físico.
El fenómeno es más visible en personas con piel clara, ya que la hemoglobina en sangre se refleja más a través de la epidermis. Sin embargo, no tiene nada de preocupante: es una señal de que el cuerpo está funcionando como debe, regulando su temperatura y oxigenando los músculos de forma eficiente.
Aun así, hay situaciones que merecen atención. Si el rostro permanece rojo durante un tiempo prolongado tras acabar la actividad o si se acompaña de mareos, náuseas o dolor de cabeza, podría indicar una mala gestión del calor corporal. En esos casos, conviene detenerse, hidratarse y buscar un entorno fresco.
Por otro lado, quienes padecen rosácea (una condición crónica de la piel que ya provoca enrojecimiento facial) pueden notar que el deporte agrava los síntomas. Para ellos, es aconsejable evitar entrenar con calor extremo, mantener la hidratación y evitar el consumo de alcohol o alimentos picantes antes del ejercicio.
¿Cómo podemos moderar el rubor al hacer deporte?
- Hidratación constante: beber agua fría antes y durante el ejercicio ayuda a evitar subidas bruscas de temperatura
- Ambientes frescos: entrenar en lugares ventilados o sombra reduce el estrés térmico .
- Evitar dilatadores cutáneos: sustancias como alcohol, cafeína o picantes amplifican la vasodilatación .
- Cuidados post-ejercicio: aplicar bruma refrescante o paños fríos puede equilibrar la piel después del esfuerzo
Más allá de ser una respuesta estética, este rubor deportivo es señal de bienestar fisiológico: oxigenación en marcha, calor controlado y química corporal en equilibrio. Así, el enrojecimiento no es solo un síntoma visible, sino un indicador de que tu cuerpo está funcionando bien.