Contra el verano
No quiso Dios tener piedad conmigo y, en su infinita sabiduría, decidió que la manera más adecuada para dar la bienvenida al verano este año era disfrutando de una ola de calor en Sevilla, algo que se encuentra, sin duda, entre las dos o tres cosas más increíbles a las que un ser humano puede enfrentarse. No es ese un calor como los demás; el calor de una ola en Sevilla es otro nivel, juega en otra liga, tiene algo como de escenario distópico. Ya cuando bajé del tren en Santa Justa noté esa bocanada de aire salido del averno, un aire destructivo e inhumano como de peluquería de señoras que a punto estuvo de hacerme llorar hecho un ovillo.... Ver Más