Un pacificador de chichinabo
Resultan por completo irrisorias (y apenas han transcurrido unos pocos meses) las proclamas que Trump lanzó durante su campaña electoral, presentándose como el pacificador que el mundo necesitaba y prometiendo que pondría fin en cuestión de días a todos los conflictos bélicos que había heredado. Aquí ya anunciamos que su pretensión de terminar con la guerra en Ucrania, amén de presuntuosa, delataba al hombre que entiende la política al modo de un negociante fanfarrón, sólo atento a cuestiones materiales, que ignora la existencia del 'poso de la Historia', ese continente espiritual sumergido, amasado de creencias milenarias, anhelos colectivos transmitidos de generación en generación y arraigados atavismos que conforma el 'ethos' de los pueblos (o siquiera de los pueblos que no... Ver Más