«Si las mujeres tuvieran más poder, el mundo sería más amable y menos violento»
«No hay mujeres», es la frase que el artista Waldo Iborra dijo a Amaya después de anunciarle que iban a celebrarse exámenes para acceder al Gremio de Artistas de Hogueras de Alicante. Es 1995 y Amaya Barquín Sanmartín trabaja en los talleres de Ciudad Fallera. Cuando decide encarar el examen, se traslada a Alicante, donde supera las pruebas y en junio de 1996 obtiene el título de «Mestre Artesà de Fogueres» y su Hoguera de examen No protejas tu medio, protégelo entero gana el primer premio de Segunda categoría. Quiso seguir construyendo Hogueras «oficiales», llegando a plantar tres infantiles y dos mayores, pero «es una profesión muy dura, un oficio muy complicado, necesitas mucha logística, y un equipo, y está muy mal pagado». Tras varios intentos fallidos y traslados de cajas y herramientas por diversos garajes amigos, se presenta en 1998 a las pruebas —que supera— para cubrir la oferta pública de empleo del curso de Elaborador de figuras Plásticas del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent, donde acaba de plantar su Hoguera número 18, sin poliestireno, construida en colaboración con los pacientes.