El pueblo de Cataluña que es considerado «el más bonito del mundo» según la Organización Mundial de Turismo: cuál es y dónde está
A tan solo una hora y media de Barcelona, se ha convertido en un refugio único que sigue ganando reconocimiento internacional. En medio del espacio natural del Collsacabra, rodeado de frondosos bosques y un río, se encuentra uno de los pueblos con más encanto de toda Cataluña , y prueba de ello es que ha sido declarado por segundo año «el más bonito del mundo» por la Organización Mundial de Turismo . Rupit - uno de los dos pueblos integrados en el municipio Rupit i Pruit - ha logrado este reconocimiento global por su belleza, su compromiso sostenible y la conservación de sus tradiciones. En la actualidad, sus calles empedradas, el puente colgante -una estructura moderna construida en 1945- y el ambiente rural que se respira te invitan a conocer un pueblo único, histórico e imprescindible de visitar Sus casas rústicas construidas entre los siglos XVI y XVII te sumergen en un entorno medieval que parece inalterado por el paso del tiempo. El pueblo, que se encuentra a 822 metros de altura , está asentado sobre un desfiladero rocoso conocido como Rupes -en latín, 'peñasco' o 'acantilado'-, lo que le da un aire único de pueblo suspendido. Para descubrir este rincón, lo primero es aparcar el coche en el aparcamiento exterior y adentrarte a pie en el pueblo, ya que no está permitido circular dentro de la villa . Justo a la entradas encontrarás una caseta de información turística. Este bonito pueblo ha sido galardonado por la ONU y, desde 2022, forma parte de la red 'Best Tourism Villages', que reconoce a 254 pueblos de todo el mundo que gestionan eficazmente sus recursos turísticos de manera sostenible. Cuenta con apenas 281 habitantes en su núcleo principal, y su casco histórico alberga tesoros arquitectónicos, como la iglesia de Sant Miquel - que guarda en su interior un retablo barroco dedicado a Sant Esteve - y su altísimo campanario o la plaza de la Vila. Desde el campanario se obtienen las mejores vistas del pueblo. Para el visitante, pasear sus calles -tras adentrarse a través del puente colgante de madera- supone sumergirse en siglos de historia, arquitectura de piedra y tradiciones que se resisten a la modernidad . La proximidad de la Plaza de Cavallers y la calle Fossar invita a callejear, descubriendo rincones como la Casa de Lo , Can Betes o Can Banús , cuyos portalones y ventanas labradas conservan en la actualidad la inscripción de su fecha de fundación. Sobre la misma pared rocosa que da nombre a Rupit se alzan aún pequeños restos del castillo medieval, documentado desde el siglo XI. El valor de este rincón catalán no se resume únicamente en su arquitectura medieval. Al encontrarse en el Espacio Natural Protegido del Collsacabra, el municipio es una puerta de entrada a bosques de distintas especies de árboles; rieras cristalinas; riscos y cascadas. Rupit ofrece ofrece la posibilidad de hacer rutas de senderismo por el bosque. La más popular es la que llega hasta el Salt del Sallent, una cascada con una caída de más de 100 metros que lo convierten en la más alta de Cataluña . Hay que hacer una ruta de unos seis kilómetros para llegar hasta ella.