Miguel Valdivieso, refugiado político: «Enfermé de hipertiroidismo por la persecución que viví en Venezuela»
Con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas , que se conmemoró el pasado 20 de junio, este martes se han unido siete organizaciones (Cruz Roja, MPDL, Providencia, Accem, Diaconía, Cáritas y Médicos del Mundo) para alzar la voz por los derechos, la dignidad y la humanidad de las personas refugiadas. Todas las entidades trabajan en la provincia de Toledo , donde atienden a unas 500 personas, aunque hay muchos más solicitantes de asilo que no están en ningún programa de acogida, según ha manifestado Carlos De la Puente, de Cruz Roja. Una de estas personas, a la que se ha acompañado como solicitante de asilo, y que ha compartido su experiencia con compañeros de otros países en Toledo, en una jornada de actividades celebrada en el parque Circo Romano, es Miguel Valdivieso, que salió de Venezuela por ser dirigente de un partido político no afín al régimen de Nicolás Maduro. «Es público y notorio que cualquier persona que sea disidente en Venezuela acaba siendo perseguido , generamos incomodidad y por eso comienza la persecución«, ha confesado Valdivieso, quien reside en España desde hace seis meses. «Teníamos noticias de que estaban buscando a todos los testigos de mesa, a los que organizamos la elección del 28 de julio de 2024 en todos los estados del país. Ahora nuestra seguridad está resguardada a nivel físico, no tenemos esa persecución con la que se vive allá, de hecho a raíz de esa persecución comencé a sufrir de hipertiroidismo, por la presión y los niveles de estrés a los que uno llega cuando está perseguido por un estado que tiene todo el poder militar, y el poder policial para ejecutar cualquier tipo de acción», ha explicado en Toledo, donde llegó procedente de Móstoles (Madrid), y ha agradecido la labor de todas las ONG que le han ayudado. «Quedarme en Venezuela era esperar a que en cualquier momento me llevaran a una prisión, como están todos los demás compañeros que trabajaron en la campaña conmigo», ha añadido Valdivieso. También Ibrahim Traoré, de la República de Guinea , que lleva siete años residiendo en España, cinco de ellos en Toledo, ha contado sus vivencias. Era un asesor anónimo de una ONG que lucha contra la violencia perpetrada contra el género femenino, la ablación genital. Se involucró en esa lucha y por ese motivo tuvo que salir del país para salvar su vida. Llegó en 2018 y empezó a estudiar porque ya había empezado el máster en su país. Hoy tiene tres másteres y ha publicado un libro, y trabaja en Cruz Roja en Madrid. Ha compartido su experiencia con otras personas porque fue beneficiario del programa de protección y luego se convirtió en voluntario y está involucrado en cooperación internacional. Por su parte, Pedro Duque, salió de Colombia con la meta de mejorar su calidad de vida y la de su familia . Llegó a España hace año y medio y pidió ayuda tras unas malas experiencias buscando trabajo. «Uno emigra pensando que es fácil, pero resulta que la realidad es diferente, es dura», ha reconocido. «Las ONGs ayudan mucho para que uno pueda regularizarse y hacer todo legal. Es una oportunidad muy grande y y la estoy aprovechando», ha finalizado. De la Puente ha indicado que a estas personas se les da una acogida integral, primero el refugio y después se satisfacen sus necesidades básicas. Se les apoya en el aprendizaje del idioma, se atienden sus temas jurídicos y legales «y sobre todo su integración en nuestra sociedad, que puedan ser uno más de ella, además de ayudarles a encontrar empleo». Hasta Castilla-La Mancha y Toledo llegan muchas personas procedentes de Venezuela, Mali, Colombia y otras 42 nacionalidades. « Actualmente en Cruz Roja tenemos 75 personas de 27 nacionalidades «, ha matizado Carlos De la Puente. Bajo el lema 'El refugio es un derecho, no un privilegio' se ha celabrado en Toledo esta jornada de convivencia en las que los organizadores han reafirmado su compromiso con la defensa de los derechos de las personas refugiadas. «Acoger no es una opción, es una responsabilidad ética, legal y humana. En Toledo, ciudad abierta y acogedora, queremos que sea un día para ellos, para los solicitantes, con nuestro compromiso de colaborar en una sociedad más inclusiva y solidaria, donde todas las personas, sin importar su procedencia o situación migratoria, sean tratadas con dignidad y respeto», ha concluido.