World News

El pueblo de Valladolid con una fortaleza y un pozo sin fondo que desafiaron la ingeniería de la época

Una imponente construcción medieval que combina diseño defensivo y soluciones hidráulicas avanzadas y ofrece una experiencia histórica única en el corazón de Castilla y León

El primer castillo artillero de España está en este pueblo (no tan conocido) de León

Portillo es un municipio situado a unos 25 kilómetros al sureste de Valladolid, en la comunidad autónoma de Castilla y León. En este lugar se encuentra un castillo que data de la Edad Media y que ha conservado su estructura principal a lo largo de los siglos. Este conjunto histórico ofrece testimonios arquitectónicos y constructivos relevantes para comprender la evolución de las fortalezas en la región.

Entre sus elementos más destacados se encuentra un pozo profundo ubicado en el patio de armas, que se considera un desafío para la ingeniería de su tiempo debido a sus características y dimensiones. El castillo de Portillo tiene una planta cuadrangular con torres cilíndricas en sus esquinas, y una torre del homenaje que mide aproximadamente 28 metros de altura.

Este conjunto se construyó entre los siglos XIV y XV, y su función principal fue la defensa militar, aunque también desempeñó un papel residencial y de representación para sus propietarios. El pozo, que se encuentra en el interior, alcanza los 30 metros de profundidad y cuenta con una escalera de caracol que desciende hasta tres cámaras abovedadas. La obra fue promovida por Rodrigo Alonso Pimentel, conde de Benavente, en el año 1465, en un contexto de tensiones políticas y militares en Castilla.

La fortaleza ha tenido diversas funciones a lo largo de su historia, incluyendo la de prisión para personajes de la nobleza y la realeza. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931 y ha sido objeto de varias intervenciones para su conservación y restauración. Actualmente, el castillo se utiliza para actividades culturales y turísticas, permitiendo el acceso al público en general y la visita al pozo subterráneo.

Historia y detalles del castillo de Portillo

El castillo de Portillo se levanta sobre un cerro que domina la comarca de Tierra de Pinares. Su estructura principal tiene forma cuadrada con lados de aproximadamente 50 metros, rodeada por fosos y barbacanas que cumplían funciones defensivas. En el interior se encuentra un patio de armas de unos 36 metros de lado, que conserva restos de una galería porticada que daba acceso a las estancias palaciegas.

Esta fortaleza forma parte de la llamada “escuela de Valladolid”, una corriente arquitectónica de Castilla y León que surgió en el siglo XV. Se caracteriza por la construcción de edificios con funciones militares y señoriales, con un diseño sobrio y sólido. A lo largo de los siglos, el castillo fue propiedad de diversas familias nobles y tuvo un papel importante en las disputas políticas de la época. Por ejemplo, en sus dependencias estuvieron recluidos Álvaro de Luna, valido del rey Juan II, y el propio Juan II, en diferentes momentos del siglo XV.

En 1465, Enrique IV entregó el castillo a Rodrigo Alonso Pimentel, quien promovió una reforma que incluía la construcción del pozo. La obra tuvo como finalidad garantizar el suministro de agua durante posibles asedios y reforzar la seguridad del recinto. El castillo permaneció en manos de la Casa de Benavente durante varios siglos y fue cedido en el siglo XX a la Universidad de Valladolid para su conservación y uso cultural. En la actualidad, se considera un Bien de Interés Cultural y está abierto a visitas guiadas.

El pozo de Portillo, una obra de ingeniería subterránea

El pozo del castillo es uno de los elementos más singulares de la fortaleza. Tiene una profundidad aproximada de 30 metros y cuenta con una escalera helicoidal tallada en la roca que consta de 123 peldaños. Al final del descenso se encuentran tres cámaras abovedadas cuya función original no se ha determinado con certeza, aunque se cree que pudieron ser utilizadas para almacenar víveres o como depósitos de agua.

La construcción del pozo representó un reto técnico en el siglo XV debido a las dificultades para excavar en profundidad y mantener la estabilidad de la estructura. La precisión geométrica de la escalera y la calidad del trabajo en piedra evidencian un nivel avanzado de ingeniería para la época. La obra permitió asegurar el abastecimiento de agua en caso de asedio prolongado, una necesidad esencial para la defensa de cualquier fortificación.

Actualmente, el pozo es accesible al público mediante visitas guiadas organizadas. Durante el recorrido, los visitantes pueden descender hasta las cámaras inferiores y observar los detalles constructivos. La visita aporta información sobre las técnicas medievales y las condiciones en las que vivían quienes habitaban la fortaleza. Además, el entorno ofrece vistas panorámicas de la comarca y del cercano castillo de Íscar.

Читайте на сайте