El periodismo y sus «armas» para combatir la desinformación
La ciudad de Toledo acogió este miércoles la primera jornada del XXXVI Seminario Internacional de Seguridad y Defensa , donde se dieron cita expertos de las Fuerzas Armadas, periodistas y analistas de España con un objetivo: debatir sobre las nuevas amenazas a la seguridad, cómo enfrentarlas y defender los valores democráticos. Bajo el título ' La información bajo amenaza y las armas del periodismo ', intervino el director de Informativos Telecinco , Carlos Franganillo, quien reconoció que aunque el papel de los medios de comunicación tradicionales es «menor» en las últimas décadas, los periodistas tienen «un valor cada vez mayor en la sociedad » porque han surgido multitud de «ventanas» de información, «algunas valiosas» pero «otras pura intoxicación». En este sentido, apuntó que hay mucha gente que «entre el lodo» quiere buscar «un faro » que les confirme que lo que les están ofreciendo está «contrastado y es información veraz». Defendió que los periodistas y los medios se deben adaptar a la forma actual de consumir información o serán «cada vez más irrelevantes». Para ello, abogó por utilizar los medios que usan los «desinformadores». «Tenemos que estar en todo tipo de foros, tenemos que adaptar nuestro mensaje y simplificarlo a públicos a los que, de otra manera, sería imposible llegar». El periodista afirmó que debemos de «tener la humildad de aceptar que los códigos de comunicación han cambiado y, o nos sumamos, o tendemos a desaparecer». En cuanto a la manipulación destacó que «siempre ha estado ahí» pero lo que ha cambiado es « la velocidad y la potencia de fuego », de manera que discursos que hasta hace poco eran «totalmente marginales» hoy «pueden acabar en el centro del debate y en la agenda de grandes partidos políticos». Por todo ello, para Franganillo el gran reto pasa por «captar nuestra atención». «Competimos por la atención, por secuestrar nuestro tiempo y rentabilizarlo económicamente y los medios tenemos el enorme reto de diseñar nuestras propias herramientas para robar ese tiempo por una buena causa: tener la mayor información posible para defendernos y para tomar decisiones» , concluyó. Por su parte, el coronel José Luis Calvo, director de la División de Coordinación y Estudios de Seguridad y Defensa del Ministerio de Defensa, afirmó que el problema informativo de las instituciones es «mayor» que el de los medios de comunicación desde el 2008, ya que sufrieron «un descrédito importante» que hace que la gente «no se crea demasiado lo que cuentan». «La gente en vez de escuchar a los medios tradiciones se van a las redes sociales a buscar teorías que casan mejor con eso de que las instituciones nos están engañando o no nos dicen toda la verdad», apuntó. Esa «falta» de adaptarse a los medios actuales ha provocado, a su juicio, que las instituciones hayan perdido «bastante credibilidad» . Asimismo, defendió que el único modelo que puede luchar contra la desinformación es el «proactivo», basado en «no reaccionar sino anticiparse con una información pública adaptada a las nuevas claves de la información» y que sea «honesta, atractiva y comprensible para el ciudadano», una honestidad que «significa que a veces tiene que ser crítica y admitir errores». En este contexto, añadió que las Fuerzas Armadas no son «el instrumento para hacer frente a la desinformación», ya que tiene que haber un «órgano político» que se encargue de dar las directrices, y «no los militares», distinguiendo desinformación de libertad de expresión. Por último, el experto en análisis geopolítico y comunicación de estrategia, el coronel Ángel Gómez de Ágreda, abogó por «dar un atractivo a la forma de comunicar», ya que «si no va acompañado de relato, el dato es totalmente irrelevante» y lo que «nos mueve son las emociones» debido a la falta de «espíritu crítico». Así, defendió que e s «importantísimo» adelantarse porque «dar nombre a las cosas nos da un poder sobre ellas», algo en lo que las redes sociales están jugando «un papel fundamental», ya que «tienen a polarizar».