Kader Attia presenta en el CAAC 'El paraíso perdido', una exposición sobre los conceptos de herida y reparación
El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) acoge hasta principios del año que viene la primera exposición individual en España del franco-argelino Kader Attia. Una oportunidad única para disfrutar de la obra de este artista multidisciplinar preocupado por investigar las implicaciones emocionales de gran alcance que la hegemonía cultural occidental y los sistemas coloniales de poder ejercen sobre las subjetividades no occidentales. Una declaración de intenciones desde el título, 'El paraíso perdido', un tópico literario a través del cual Attia presenta una producción en torno al concepto de la herida y su reparación. Un símbolo que para el creador tiene que ver, más que con la restauración de lo perdido, con la memoria, con la posibilidad de una nueva posibilidad de reparación. La exposición, que ha sido presentada este jueves por la directora del CAAC, Jimena Blázquez, y el propio artista, supone un «viaje» por esa búsqueda a través de algunas obras emblemáticas de diverso formato que abarcan esculturas, instalaciones, vídeos, collages y objetos. Al final del mismo, como ha subrayado Blázquez, el visitante habrá adquirido la «capacidad de imaginar que todavía es posible un futuro mejor». Para la directora, la obra de Attia demuestra que la «belleza no oculta el dolor sino que lo ilumina». Toda la obra de Kader Attia, que entre otros reconocimientos cuenta con el Premio Marcel Duchamp y el de la Fundación Miró, está marcada por su condición de migrante: «Mi padre, cuando íbamos de Francia y Argelia y al revés me decía que lo importante no era cómo nos íbamos a encontrar el lugar, sino el viaje», ha comentado antes de invitar a recorrer la muestra que estará disponible en las instalaciones del antiguo monasterio hasta el 18 de enero de 2026. La escultura híbrida 'La Venus Dogón' abre 'El paraíso perdido' para embarcarse en el concepto de emoción. «Cuando miramos no sólo lo hacemos con los ojos, sino con el cuerpo», ha destacado el artista sobre esta pieza que superpone una base grecorromano con un tronco tallado que remite a las estéticas africanas. El resultado es una figura híbrida que no borra esa herida sino que las hace más visibles. Esta es la primera vez, además, que puede contemplarse en un museo. Resalta Attia esa posiiblidad de habitar el espacio desde la fisura en la instalación 'Algunas huellas de la modernidad', que ocupa una de las salas del CAAC. A través de una vigas de tren reutilizadas y grapadas directamente, el artista dibuja la huella del progreso industrial y colonial. «Allí donde el modernismo pretendía dar solidez y expansión, introudcimos discontinuidad y ensamblajes forzados». Para el franco-argelino, la práctica de todo artista debe actuar como «fármaco». En este sentido ha apuntado el paralelismo entre esas vías del tren y las redes sociales. «Hoy las redes sociales, la tiranía de lo digital son medios de comunicación no de transportes», ha concluido. En 'Fantasma', realizada en colaboración con estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, el artista presenta decenas de figuras huecas moldeadas en papel de aluminio y en actitud de rezo, que evocan cuerpos silenciados por la historia.