La lengua y los extremos
Habla un valenciano-parlante apasionado del castellano, así que algunas armas puedo presentar en este debate que ha tomado cuerpo a raíz de la última ocurrencia para generar controversia donde, históricamente, nunca la hubo. Prohibición e imposición forman en extremos que acaban tocándose hasta concluir en la misma charca. Y sobre un mapa tan polarizado, a estas alturas las hemos visto de todos los colores, de un lado y de otro, polos desde donde pretenden sentar cátedra o desacreditar con firmeza. Gratuita y vacía se presenta la propuesta de los concejales de Vox pretendiendo borrar la vinculación de una lengua que pone letra al himno de la ciudad. Valdría con desplazarse unos metros más allá del Ayuntamiento y adentrarse en el Raval Roig o Santa Cruz para comprobar en qué idioma se entienden sus mayores; o cerciorarse de cuánta gente que ha hecho de esta tierra su casa y, sin ser valenciano-parlante, entiende y participa en conversaciones en ambas lenguas sin necesidad de dar la nota entre aspavientos de desaprobación.