Ni jengibre ni ananá: qué es la "miel eréctil", el afrodisíaco que alarma a Europa y ya genera advertencias oficiales
El auge de productos naturales que prometen mejorar el rendimiento sexual masculino dio lugar a un nuevo fenómeno preocupante: la venta sin control de suplementos adulterados bajo el rótulo de "miel eréctil".
Este preparado, presentado como una mezcla exótica de ingredientes naturales con efectos afrodisíacos, comenzó a circular con fuerza en Europa y otros mercados, despertando alertas entre las autoridades sanitarias por su potencial peligro para la salud pública.
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Aunque se promociona como un producto natural y de origen orgánico, las investigaciones revelan que muchas de estas variantes contienen sustancias farmacológicas ocultas, similares a las del sildenafil, principio activo del Viagra. La combinación sin control médico de estos compuestos con otros estimulantes o con ciertas patologías preexistentes puede desencadenar efectos adversos graves, incluso mortales.
Qué contiene realmente la "miel eréctil" y por qué es riesgosa
El nombre "miel eréctil" remite a un producto aparentemente inocente: un frasco pequeño de consistencia melosa, sabor dulce y con una etiqueta que insinúa potencia sexual garantizada. Sin embargo, la composición de estos productos suele ir mucho más allá de lo que sugiere el envoltorio.
Diversos análisis de laboratorio llevados a cabo por organismos regulatorios detectaron que, en muchos casos, estos productos contienen ingredientes activos no declarados, como sildenafil o tadalafilo, en dosis no reguladas. Así lo alertó la FDA. El problema no es solo la presencia de estos fármacos, sino su uso clandestino y la ausencia total de controles de calidad o advertencias sobre efectos adversos.
En varios países, se ha verificado que estos productos se venden sin prescripción, en tiendas online o comercios no habilitados, con una estética engañosamente artesanal que induce al consumidor a pensar que se trata de una alternativa natural e inocua. Nada más lejos de la realidad.
¿Cómo actúa y cuáles son los riesgos de la "miel eréctil"?
El efecto de la "miel eréctil" se activa rápidamente luego de su ingesta, generando una erección prolongada como principal promesa comercial. Pero lo que para algunos parece una solución "natural" puede transformarse en una amenaza para la salud cardiovascular.
Los expertos advierten que la mezcla de estimulantes vasodilatadores con otras sustancias puede provocar:
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Aumento repentino de la presión arterial
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Dolor de pecho
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Palpitaciones o arritmias
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Mareos y desmayos
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Riesgo de interacción peligrosa con otros medicamentos
En personas con enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes o disfunción hepática, los efectos pueden ser devastadores. Además, la falta de trazabilidad y etiquetado impide a los consumidores saber qué están tomando realmente, lo que imposibilita una evaluación mínima de riesgos.
Por qué es un fenómeno que preocupa a nivel global
La comercialización de afrodisíacos naturales no es nueva, pero la "miel eréctil" representa una nueva frontera en el mercado informal. A diferencia de otros productos a base de hierbas o frutas -como el ginseng o el jengibre-, este preparado entra en una zona gris donde la falta de regulación es aprovechada por redes de comercialización ilegal.
Además de Europa, ya se reportaron casos en América Latina, Asia y África, donde el producto se distribuye a través de redes sociales, canales de mensajería y tiendas virtuales no habilitadas. En muchos casos, los consumidores ni siquiera saben que están ingiriendo un derivado farmacológico, lo cual potencia el riesgo de efectos adversos imprevisibles.
Peligrosa "miel eréctil": qué deben tener en cuenta los consumidores
Es fundamental que los consumidores sean conscientes de los riesgos asociados al uso de suplementos no regulados. Algunas recomendaciones clave son:
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Consultar siempre con un profesional médico antes de consumir cualquier producto con efectos farmacológicos.
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Verificar que los suplementos estén aprobados por organismos sanitarios oficiales.
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Evitar la compra de productos con etiquetado incompleto, sin número de lote ni registro sanitario.
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Desconfiar de promesas milagrosas y efectos inmediatos.