El drama de veranear en el tren
Hubo un tiempo en el que viajar en tren era una apuesta segura. Se llegaba a la estación con la certeza de que el tren saldría a su hora , y lo que era aún más asombroso: llegaría también a su hora. Y si decía 18.42, era 18.42, no al día siguiente, ni a las 19.42, ni a vaya usted a saber. Antes se utilizaba el tren para llegar a un destino de vacaciones. Ahora se pasan las vacaciones en el tren porque los trenes funcionan peor que un bastón redondo. Uno llegaba a su vagón con el periódico bajo el brazo, una novela de 500 páginas, una botella de agua y esa fe ciega en los horarios que, como... Ver Más