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Cierra Miguelito el Cariñoso, el histórico chiringuito de Pedregalejo se despide tras más de 50 años

Abc.es 
La historia del Miguelito el Cariñoso se apaga como las brasas de sus espe y con el rumor del mar de fondo. Este veterano chiringuito , uno de los más emblemáticos del paseo marítimo de Pedregalejo , cerrará sus puertas esta semana tras más de medio siglo de actividad. El motivo es doble: la jubilación de Pilar Medina, su propietaria, y el inicio de las obras de remodelación del paseo , que ya están alterando la vida diaria de esta zona marinera de Málaga.ç Miguelito el Cariñoso abrió a mediados de los años 70 , cuando Pedregalejo aún conservaba el aire de barrio marinero y los espetos se asaban en barcas sobre la arena. Su origen fue humilde, como el de casi todos los chiringuitos de la época, pero con el tiempo se convirtió en una parada imprescindible para malagueños y visitantes. El establecimiento, que contaba con un 'Solete' de la Guía Repsol, era conocido por su pescado fresco, arroces y mariscos, pero sobre todo por sus espetos, que fueron su seña de identidad. Antes de ser el Cariñoso, el local se llamaba Los Amigos, un nombre que también reflejaba su espíritu: una terraza frente al mar donde se comía bien y se trataba mejor. Pilar Medina tomó las riendas del negocio en 2007, tras el fallecimiento de su marido, Miguel Romero, el alma del chiringuito y quien le dio el nombre por el que todos lo conocen. Desde entonces, Pilar ha mantenido viva la esencia del local junto a su familia, convirtiéndolo en un punto de encuentro donde el paso del tiempo se medía por el vaivén de las mareas. Ahora, con su merecida jubilación, llega también el cierre definitivo. Su hija, que ha trabajado junto a ella los últimos años, ha confirmado el final de esta etapa. «Mi madre ya es mayor y las obras le están afectando mucho», ha explicado a los medios locales. El cierre de Miguelito el Cariñoso no es solo la despedida de un negocio, sino la de una parte del paisaje sentimental de Pedregalejo. El local formaba parte de la memoria colectiva de quienes crecieron comiendo sardinas al sol, viendo cómo los espetos chispeaban sobre las brasas, o celebrando comidas familiares frente al mar. Las obras del paseo marítimo, iniciadas este mes de octubre, se prolongarán durante los próximos diez meses. Aunque se harán por fases y permitirán que los negocios sigan abiertos, el impacto sobre la afluencia de público ya preocupa a los hosteleros. En este contexto, la retirada de Pilar coincide con un momento de transformación para el paseo, que verá cómo cambia su fisonomía mientras desaparece uno de sus símbolos más queridos. Así se despide Miguelito el Cariñoso : sin grandes anuncios, sin nostalgia impostada, con la discreción de quien ha estado medio siglo sirviendo espetos y sonrisas. Un cierre silencioso que deja un hueco en el paseo, pero también el recuerdo de una forma de entender la hostelería que ya pertenece a otra época.

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