Enfrentar el plagio, proteger al autor y abrir espacio “para crear”: las miradas sobre la irrupción de “bandas” creadas con IA
Bleeding Verse es una banda de “post-hardcore emocional” que está alcanzando el millón de escuchantes en Spotify. Sin embargo, su caso abrió la polémica tras revelarse en las últimas semanas que se trata de una agrupación hecha completamente, tanto instrumental como en las voces, por inteligencia artificial. Pero, lo más criticado -y peligroso- es que se había modelado a partir de la música de otras dos bandas: los estadounidenses de Dayseeker y los británicos de Holding Absence.
Este es solo uno de los cientos de ejemplos de bandas generadas a partir de inteligencia artificial que se están instalando en el mundo. En este caso específico, el vocalista de Holding Absence, Lucas Woodland, a través de X expresó: “Es impactante, desalentador, insultante, y lo más importante: es un llamado de atención. Oponte a la música hecha por IA o bandas como la nuestra dejarán de existir”.
Mientras este caso llegó incluso a medios internacionales como la revista Rolling Stone, en Chile se instala el debate sobre estas bandas artificiales y los derechos de autor. La Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD) lanzó recientemente el primer estudio nacional sobre IA y música. Un informe que reveló datos como que un 90% de los músicos encuestados cree que la irrupción de la IA en la industria musical va a “aumentar los conflictos legales derivados del uso de voces o estilos”.
En diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, el presidente de la SCD, Rodrigo Osorio, plantea como necesario discutir una legislación que resguarde a los autores ante casos de bandas creadas con IA que utilizan el trabajo de músicos.
Rodrigo Osorio Seminario IA. Foto: SCD.
“Nosotros somos muy propositivos y favorables respecto del uso de la tecnología, del uso de la herramienta de inteligencia artificial, pero con una adecuada regulación”, expresó el también vocalista de Sinergia.
“Don Rorro” abordó el lugar que ocupan estas nuevas herramientas en el proceso creativo de la música, asegurando que este se ha vuelto “un proceso muy vertiginoso, revolucionario, que ha puesto el tema de la creación al frente”, lo que “es tremendamente positivo”.
“Por supuesto hay montones de cosas que van a tener que redefinirse, reinventarse. Vamos a tener un entorno cada vez más desafiante. Pero la industria de la música crece y crece, y dentro de ese entorno, todo tiende a homogeneizarse y lo que es distinto se valora. Por eso mismo 31 minutos va en su versión más analógica al Tiny Desk con lenguaje chileno, y logra visibilidad mundial”, ejemplificó.
Sin embargo, Osorio remarcó al respecto del debate que: “La inteligencia artificial en el proceso creativo te puede ayudar, te puede sugerir cosas, te puede acelerar otros procesos que son de carácter más mecánico y darte más tiempo para inspirarte para crear”.
Para reforzar su punto, afirmó que “lo que dicen mis propios colegas es que si tu, por ejemplo, tomas en bruto la herramienta de inteligencia artificial y haces una canción con IA al 100%, en general el resultado no te gusta. Te suena muy plástico, muy artificial valga la redundancia, que le falta alma”.
Festival de música. Jonnathan Oyarzun/Aton Chile.
Por ello, el artista no pierde la confianza en que “la parte humana es la que hace la diferencia”. “La creación humana el día de hoy sigue teniendo un lugar preponderante. Cuando yo quiero enamorarme, quiero emocionarme, quiero sentir plenitud, al final siempre recurro a una creación humana. Puede ser que utilice alguna herramienta de IA, pero el toque humano es lo que hace la diferencia. La sensibilidad que logra la música para enriquecer nuestra vida es infinita. La sensibilidad humana no tiene comparación”, señaló Osorio.
Un punto de vista que comparte Ricardo Saldías, académico de la Universidad de Chile e investigador musical, respecto del lugar creativo que seguirá ocupando el humano en el mundo de la IA. “Uno no podría decir, por ejemplo, que un piano per se es creativo, a menos que interactúe un humano con ese piano. Es una herramienta más que al interactuar las personas con esa inteligencia, se puede lograr algo creativo”, subrayó en diálogo con nuestro medio.
Entre el plagio y la legislación
En el debate en Chile, los expertos coinciden que, si estas prácticas de “bandas hechas con IA” las tuvieran bandas reales, sería considerado plagio. Por ello, refuerzan el llamado a tener un marco regulatorio que defienda al autor.
“Sí hay que legislar. Hay que proteger a los músicos que tienen su material, y ese material si es usado para entrenar un modelo de IA, finalmente tienen que recibir alguna retribución económica si es que el resultado genera ingresos”, sostuvo Saldías.
Inteligencia Artificial y música. Foto referencial.
En su exposición durante el seminario organizado por la SCD, el doctor en Derecho de la Universidad de Chile, Santiago Schuster, planteó acerca de la discusión sobre los derechos de autor que “estas herramientas son hoy una oportunidad indudable para la gestión de los derechos y que es lo que hemos conocido como incipientes modelos de trazabilidad de los usos”.
“Esa trazabilidad se va a incrementar con la inteligencia artificial, por la capacidad de reconocer tanto objetos como utilizaciones. Por lo tanto, yo creo que esos mecanismos también van a contribuir a la inmediatez o el vínculo más estrecho entre el creador de una obra, el intérprete de una producción musical y el resultado concreto de su trabajo en la difusión”, señaló.
No obstante, en tanto a la responsabilidad tecnológica y el plagio, Schuster manifestó que “lo que no puedo hacer es copiar la obra de otro”. “Vamos a tener que pedirle a las máquinas que controlen a las máquinas en relación a estos usos. Y si hay que defendernos en los tribunales, habrá que hacerlo”, aclaró el abogado.
En el orden jurídico que debe existir, según Ricardo Saldías, se debe mejorar entre otros aspectos la trazabilidad y debe establecerse un marco legal “que sea coherente”. “Se ha hablado de alternativas, de que los músicos reciban cierta ganancia a través de la música que han producido y que se está usando para entrenar estos modelos. Sin embargo, el modelo actual, como funciona la gestión de los derechos, no se puede implementar porque en el caso de las herramientas de IA actuales, no te permiten una trazabilidad”, comentó el investigador.
En ese sentido, Saldías advirtió dos problemas fundamentales: primero, la falta de trazabilidad, que impide saber qué parte de una nueva canción generada por IA proviene de una obra específica que usó para entrenarse. Segundo, la urgencia de la situación, remarcando que “eso hay que zanjarlo rápidamente”.
De acuerdo a un estudio de la SCD, el 90% de los músicos teme que la IA aumente “los conflictos legales derivados del uso de voces o estilos”. Rodrigo Osorio ve que el factor humano seguirá siendo relevante. “Es lo que hace la diferencia”, señaló.