Qué funeral cuando no hay Estado
Se atribuye a Alfredo Pérez Rubalcaba –al menos así lo hace el gremio de los forenses, y también el de los sepultureros municipales– aquello de lo bien que enterramos en España. Al malogrado exministro se le debió de ocurrir la gracia cuando el chivatazo del Faisán, pensando en los muertos de ETA y en lo hondo que estaban, tierra adentro. «Siete llaves al sepulcro del Cid y a otra cosa, mariposa o faisán, gavilán o paloma». Sin salir del aparato logístico de la funeraria de Ferraz, en cuyo laboratorio no dejó de innovar, Rubalcaba hiló todavía más fino cuando en 2004 revolucionó el sector de las esquelas mortuorias a través del SMS, entonces en estadio larvario o fase beta. 'Pásalo'.... Ver Más