La Esperanza y los límites de las extraordinarias
LA Misión de la Esperanza de Triana es una acción extraordinaria. Querer llevar la fe a las zonas más deprimidas de Sevilla –y de España, desgraciadamente– sólo se puede alabar. Hacerlo, además, en un lugar al que tuvieron que emigrar muchos trianeros y, por ende, devotos de esta hermandad es un acierto mayúsculo. Todo deben ser buenas palabras y halagos para los que idearon y permitieron llevar a cabo esta idea. En el fondo es perfecta, el problema llega en la forma. Y lo peor es que no es la primera vez que sucede algo así ni, por supuesto, será la última como no se tomen medidas oportunas al respecto. Insistimos en el mensaje: no se le puede poner un... Ver Más