World News

El pueblo de Málaga que es perfecto para el otoño: tiene una 'selva' naranja y solo 300 habitantes

Abc.es 
Pujerra se consolida como uno de los grandes destinos otoñales de Málaga gracias a su castañar, el Bosque de Cobre, que envuelve el pueblo en tonos naranjas y dorados entre la primera y la segunda semana de noviembre. La singularidad de este pueblo rodeado de castaños deja escenas ideales para caminar y fotografiar . La localidad acaba de vivir su gran cita festiva: la Fiesta de la Castaña , declarada de Singularidad Turística Provincial por la Diputación y celebrada el fin de semana de Todos los Santos. Desde el Consistorio han explicado que la programación ha girado en torno a la castaña, con mercado de artesanía , actuaciones en la plaza y el tradicional tostón que reparte castañas asadas con anís. La fiesta también ha ofrecido una degustación gratuita de postres elaborados con este fruto y que se prepara un reconocimiento simbólico, el «Castaño del Año» , para distinguir a personas vinculadas con el pueblo. La afluencia, según cálculos municipales, supera con holgura el millar de visitantes en dos jornadas y desborda la capacidad de un municipio pequeño: «se duplica la población que pernocta», han señalado, al tiempo que entra y sale un flujo constante de excursionistas. Para orientarse en el terreno y no perderse las panorámicas, el Ayuntamiento recomienda varios balcones naturales a pie del casco urbano. Han citado el mirador de Almola , el de Ventomís, el de la Cruz y el de Pujerra, todos con vistas directas al castañar y al caserío blanco. Quien prefiera caminar puede enlazar estos puntos con tramos cortos y sombreados entre castaños, ideales para familias y para quien solo disponga de una mañana. El impacto económico de la campaña otoñal se nota en las casas rurales y en la pequeña hostelería. «En esta época es cuando más turismo de casa rural hay», han indicado desde el Ayuntamiento, que ha descrito una ocupación alta entre fin de semana y puentes, con visitantes que llegan también en caravana o que realizan visitas de ida y vuelta en el día. Para atender a ese público, la organización de la fiesta ha preparado alrededor de 5.000 unidades de dulces de castaña para la degustación, que, según recalcan, «casi se agotan» cada edición por la elevada demanda. El relato del otoño se completa con la Casa Museo de la Castaña, un caserón tradicional que muestra, de manera gratuita, utensilios de recolección, habitaciones con techumbre de madera y la forma de vida que el fruto marcaba en Pujerra décadas atrás. Más allá de la postal, la castaña sigue siendo identidad y recurso para los vecinos. Las mismas fuentes municipales han admitido que la cosecha «está algo peor» en la campaña reciente, aunque han recordado que históricamente ha supuesto una ayuda económica esencial para muchas familias del entorno. La estacionalidad, han dicho, se equilibra con otros productos: en verano la cereza toma el relevo y se elabora aguardiente de cereza, un guiño dulce que mantiene vivo el calendario agrícola del pueblo. Con la «selva» en su apogeo , Pujerra condensa en estas fechas lo mejor del otoño malagueño: un núcleo pequeño rodeado de castaños , miradores a mano, fiesta con sabor propio y un museo que explica por qué este fruto ha tejido durante generaciones la vida de la sierra. Quien visite Pujerra en estas fechas se topará con el castañar en su máximo esplendor, la animación de los fines de semana y el sosiego propio de un pueblo que, pese a su pequeño tamaño, cobra vida cuando el bosque se tiñe de cobre y oro .

Читайте на сайте