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Ocean Sky 2025: el movimiento inesperado del Ejército del Aire que cambia el rumbo de un gran ejercicio aliado

Un despliegue multinacional con más de 50 aeronaves

El ejercicio Ocean Sky 2025 se desarrolló del 20 de octubre al 1 de noviembre en las Islas Canarias, consolidándose como una de las maniobras de defensa aérea más relevantes del Atlántico. En total, participaron más de 50 aeronaves y alrededor de 1.000 militares procedentes de España, India, Alemania, Italia, Turquía, Grecia, República Checa y Estados Unidos. El objetivo principal fue mejorar la interoperabilidad entre cazas de diferentes generaciones y doctrinas operativas.

Los modelos desplegados permitieron simular escenarios de combate de alta intensidad. Destacaron los Eurofighter, EF-18 Hornet, F-16 Fighting Falcon, F-15E Strike Eagle y los Su-30MKI procedentes de India, estos últimos especialmente relevantes por su potencia, maniobrabilidad y posibilidades de entrenamiento frente a plataformas occidentales.

El papel de España en la operación aérea

España aportó sus Eurofighter del Ala 11 y los EF-18 del Ala 46, ambos con base en Andalucía y Canarias. A ellos se sumaron aeronaves estratégicas como los A330 MRTT y A400M, esenciales para ampliar el alcance de las misiones y sostener operaciones continuadas a gran distancia. Estos medios permitieron garantizar que los cazas aliados mantuvieran su capacidad operativa durante todo el ejercicio.

La logística también fue decisiva. Las bases canarias ofrecieron un punto de apoyo fundamental para coordinar salidas de forma simultánea en un espacio aéreo complejo, caracterizado por amplias áreas de entrenamiento sobre océano abierto.

Misiones de alta intensidad y control multinacional

Ocean Sky 2025 se centró en el adiestramiento en defensa aérea, superioridad aérea y protección de espacio aéreo en escenarios con múltiples amenazas. Las misiones incluyeron enfrentamientos aire-aire de alta densidad, reabastecimiento en vuelo, coordinación de operaciones aliadas y entrenamiento de controladores aéreos avanzados. La diversidad de aeronaves aumentó el valor táctico del ejercicio.

La operación estuvo dirigida por el Mando Aéreo de Combate (MACOM) y contó con la supervisión del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de Torrejón (CAOC-TJ), el organismo que coordina la defensa aérea aliada en el sur de Europa. Su presencia garantizó que los procedimientos y comunicaciones cumplían los estándares OTAN previstos para escenarios reales.

El elemento que marcó la diferencia en esta edición

Aunque todas las ediciones de Ocean Sky destacan por su carácter multinacional, la de 2025 incorporó un componente que ha generado especial interés entre los especialistas: la ampliación de las capacidades españolas para liderar ejercicios a gran escala. Este avance no se basó únicamente en los medios aéreos desplegados, sino en una optimización de los procesos de mando y control implementada durante el operativo.

Esa mejora permitió a España asumir un papel central en la coordinación de grupos aéreos de distintos países, así como en la gestión de escenarios avanzados que simulaban amenazas múltiples en tiempo real. Se trata de una capacidad clave en el actual entorno estratégico, marcado por crecientes tensiones en Europa y en el Indo-Pacífico.

Una plataforma de interoperabilidad para los aliados

Uno de los principales beneficios de Ocean Sky 2025 fue el fortalecimiento de la interoperabilidad entre fuerzas aéreas. Los pilotos pudieron entrenar enfrentamientos entre aeronaves de diferentes generaciones, sistemas de armas y filosofías de combate. La participación india, con los Su-30MKI, añadió un valor añadido a los experimentos tácticos realizados.

El reabastecimiento en vuelo y las misiones de alerta temprana facilitaron ejercicios de larga duración que exigieron coordinación constante entre los centros de mando, los equipos en tierra y las tripulaciones en vuelo. Este tipo de prácticas son esenciales para preparar respuestas rápidas ante escenarios reales donde el tiempo de reacción es crítico.

Impulso estratégico para España

El éxito de esta edición confirma la capacidad de España para liderar ejercicios multinacionales de gran magnitud gracias a sus infraestructuras aéreas, su personal especializado y sus medios técnicos. Ocean Sky 2025 también reforzó la imagen del país como actor fiable dentro de la defensa colectiva aliada, una posición estratégica en un contexto internacional complejo.

La combinación de entrenamiento avanzado, cooperación multinacional y despliegue logístico consolidó esta edición como una de las más completas, proporcionando una plataforma de adiestramiento realista que contribuirá a la operatividad de los aliados en futuras misiones.

Una edición que anticipa los retos de la próxima década

Los ejercicios como Ocean Sky se han convertido en esenciales para integrar nuevas tecnologías, mejorar la capacidad de respuesta y reforzar la cohesión entre los socios de la OTAN. La evolución de las amenazas aéreas exige operar con rapidez, compartir información en tiempo real y disponer de medios capaces de actuar en múltiples escenarios simultáneos.

España continuará desempeñando un papel destacado en este tipo de maniobras. El éxito de Ocean Sky 2025 no solo demostró la preparación de sus tripulaciones, sino también el potencial del país para asumir futuras misiones de mayor complejidad dentro del marco aliado.

Ocean Sky 2025 se cierra así como un hito para el Ejército del Aire y del Espacio, reforzando su papel en la seguridad del Atlántico y confirmando un avance operativo que marcará los próximos ejercicios internacionales.

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