Matalascañas, al límite: el alcalde avisa del grave riesgo medioambiental que supone el actual deterioro de la playa para el parque de Doñana
La playa de Matalascañas ha vuelto a sufrir estos días el embate del temporal, en esta ocasión Claudia, que ha agravado aún más la situación de deterioro tanto de la playa como del paseo marítimo. El Ayuntamiento de Almonte ha insistido hoy al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) de la urgencia de intervenir en el litoral porque la desidia puede provocar un auténtico drama medioambiental no sólo en el municipio, sino en el Parque Nacional de Doñana, una de las joyas ecológicas de España y patrimonio de la Unesco. El alcalde Francisco Bella, con el apoyo de la consejera de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, Catalina García, ha subrayado que la situación todos los límites admisibles y que el Ministerio debe actuar «sin más demoras» antes de que los daños deriven en consecuencias irreversibles. Las fuertes lluvias, las borrascas y los temporales provocan con frecuencia graves destrozos en el paseo marítimo y el terror es que afecte a la depuradora, lo que supondría un drama para la zona. El avance de la erosión está comprometiendo gravemente la integridad del sistema de depuración de Matalascañas, cuyas instalaciones se encuentran cada vez más expuestas. Este deterioro podría desembocar en vertidos sin depurar, con un impacto sanitario y ambiental de enorme gravedad en el entorno de Doñana, uno de los espacios protegidos más importantes de Europa. Es el gran peligro, sin obviar la cantidad de puestos de trabajo orientados al turismo que podrían verse expuestos de consumarse esta contaminación. Son ya más de ocho años de retraso. La intervención se aprobó y programó hace casi una década , y ese letargo está produciendo un grave daño en el municipio. Esta situación es la «consecuencia directa de no haber ejecutado a tiempo la obra comprometida», una omisión que —subrayan— ha permitido que los daños se multipliquen hasta alcanzar el punto crítico actual. El alcalde, Francisco Bella, ha reclamado que ninguna administración eluda su responsabilidad en un asunto que afecta de forma directa a la seguridad de las personas y a la preservación de un enclave de valor internacional. «El deterioro del frente costero no entiende de colores políticos. Estamos hablando de seguridad, de responsabilidad y de la protección de Doñana. Nadie puede ponerse de perfil», afirma. Contrasta con la actual política de la Demarcación de Costas, que entiende que la acción del mar es propia de una naturaleza que quiere recuperar su sitio , sin importar el impacto que pueda generar en la actual sociedad. Ya este verano ocurrió algo similar en la playa de los Caños de Meca, en Barbate, donde el agua se ha comido casi toda la playa. En su intervención, el regidor ha vuelto a denunciar la profunda desigualdad en el reparto de fondos estatales, apuntando que Almonte recibe apenas 350 euros por habitante, mientras que municipios como Bonares obtienen entre 3.500 y 4.000 euros por habitante. A su juicio, estas cifras evidencian un modelo de distribución «políticamente orientado y alejado de cualquier criterio de sostenibilidad o equilibrio territorial», precisamente en un contexto en el que Matalascañas y Doñana requieren actuaciones urgentes y decisivas. El Ayuntamiento de Almonte reitera que el deterioro del litoral «no es un problema local, sino una amenaza directa a la estabilidad ambiental de Doñana y a las infraestructuras que garantizan su protección». Por ello, vuelve a exigir al MITECO la ejecución inmediata de las obras comprometidas, una actuación coordinada con el resto de administraciones y un compromiso claro que permita revertir la situación antes de que los daños sean irreparables.