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Priorizar cuidados para proteger la salud de la mujer del siglo XXI

Abc.es 
La Galería acogió ayer el segundo encuentro de la nueva edición del foro Andalucía en Femenino, unas jornadas que tiene como objetivo poner en valor el enfoque femenino andaluz en distintos temas de actualidad y que cuentan con Grupo Martín Casillas y Persán como patrocinadores. Bajo el título 'Salud con nombre de mujer: ciencia, cuidados y comunidad desde Andalucía', las protagonistas de esta cita fueron cuatro doctoras andaluzas : Virginia Aparicio, delegada del Rector para la Salud y las Relaciones con el Sistema Inmunitario de la Universidad de Granada; Elena González-Rey, investigadora científica del Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Julia Ramos, ginecóloga especialista en reproducción asistida y coordinadora del departamento internacional en la clínica de fertilidad VIDA Sevilla, y María Valero, directora médica del Grupo Oncológico Oncoavance y oncóloga especialista en cáncer de mama de los Hospitales Quirónsalud y Vithas. El encuentro, conducido por la periodista Isabel Aguilar, arrancó reflexionando sobre los problemas que afectan a la mujer del siglo XXI, como la reproducción, salud y cuidados. « El primer consejo sería quitar la culpa por el autocuidado », comenzó señalando Virginia Aparicio, añadiendo que un factor importante para tener en cuenta es el estrés, «que es el mayor enemigo y siempre pasa factura». Sobre ello coincidió Elena González- Rey, diciendo que el estrés es «una evidencia científica». «Hay una serie de características, como el ejercicio, que son fundamentales para cuidar la salud y evitar, por ejemplo, enfermedades neurodegenerativas. Al final está todo relacionado», añadió. Durante el debate también se habló del sueño y cómo afecta al deterior de la salud. «Las mujeres necesitan más sueño. Todo tiene una gran importancia», explicó González-Rey. « El principal factor de calidad de vida es la fuerza en general . Tiene que ser la principal herramienta del plato», añadió Aparicio. «Por mucho que veamos las noticias que llegan, cuando te explican esto desde el punto de vista de la medicina, es cuando cobra sentido», apuntó, por su parte, Julia Ramos. La ginecóloga añadió que «el cuerpo es química pura» y «que las mujeres tenemos que priorizarnos y bajar el nivel de autoexigencia, aunque sea difícil en una sociedad tan competitiva». Como consejo, Ramos también planteó «aprovechar las nuevas tecnologías, por ejemplo para hacer compra por Internet o fomentar las redes sociales, rodeándote de personas vitaminas. No aparcar una serie de facetas que nos dan la vida». No dejar aparcada la prevención fue otro de los frutos del debate . «Probablemente la sobrecarga crónica es la enfermedad del siglo XXI de la mujer, porque acarrean otros problemas», sugirió María Valero. «Esa carga no visible de la organización doméstica diaria es una sobrecarga inmensa, todo eso en una sociedad donde se espera que la mujer lo haga todo bien y con una sonrisa. Nos estamos sometiendo a un nivel de autoexigencia que al final es un verdadero problema», afirmó añadiendo que «a veces las mujeres somos nuestras peores enemigas. Eso nos lleva a una situación que impacta claramente en nuestro estado de salud». «No hace falta ir cinco días al gimnasio muchas horas, hay que hacer micro hábitos que sean permanentes. La revisión básica en función de antecedentes es fundamental », aportó Valero. En ese sentido, González-Rey añadió que «cómo concilias con un estado de ánimo positivo es muy importante también a tener en cuenta». Estas conclusiones también se abordaron desde el punto de vista del paciente, por ejemplo las mujeres enfermas con cáncer. «Un punto fundamental son los hábitos sanos, sobre todo el tema del peso y la obesidad porque puede desarrollar o acelerar el proceso o desarrollo de muchas enfermedades», sostuvo Valero, «por lo que mantener esos hábitos es una prioridad». La oncóloga también habló de los tratamientos personalizados a cada paciente . En ese sentido, Virginia Aparicio aportó que «hasta el año 1993 no se incluyó a las mujeres en los ensayos clínicos, así que se está avanzando». «Son increíbles los resultados diferenciales que se han visto en los últimos años», añadió González-Rey. La experta ejemplificó el caso del ictus, cuya incidencia y mortalidad es mucho mayor en mujeres que en hombres. «No se ha reconocido hasta hace poco que hasta los signos clínicos del ictus de la mujer son diferentes al del hombre», alertó la investigadora científica, añadiendo que « el problema es que la mujer ha accedido más tarde a tratamientos . Lo que pone en valor la importancia de diferenciar y hacer una medicina personalizada». «La buena noticia es que hay una concienciación general y el abordaje es distinto cuando una mujer llega a urgencias», coincidió Aparicio. El debate culminó reflexionando sobre la reproducción y como la aborda la mujer actual. «Coincido que hay falta de información en la sociedad», señaló Julia Ramos. «En ese sentido, es una responsabilidad para los médicos que estamos en el proceso», apuntó María Valero. « Es obligatorio que haya protocolos de consenso de manejo de fertilidad en mujeres en edad reproductivas que desarrollan cáncer. Ahí se establece un protocolo para decidir qué fármacos son más adecuados para cada paciente», añadió. «Muchas veces nos planteamos la forma de llegar a compañeros para que sepan que estamos presentes y dispuestos a ayudar», sostuvo Ramos. « El mensaje no se ha trasladado de forma adecuada a la sociedad , más que alentar hay que informar», añadió la ginecóloga, explicando que «hay que informar a la paciente en cada consulta ginecológica sobre la preservación de óvulos». El tabú de la reproducción asistida y la menopausia también entró en el debate . «La edad óptima es por debajo de los 35 años», sugirió María Valero. En ese sentido, Ramos añadió que «las mujeres mayores de cuarenta que se quedan embarazadas no dicen que es por reproducción asistida». Sobre la menopausia, Elena González-Rey señaló que «en la menopausia también hay una falta de información brutal. Esa labor que hacen los médicos es crucial. Se debe informar al público general para explicar cómo afrontarla y vivirla». «El tabú está desapareciendo, la gente reconoce que es una realidad que afecta a todas las mujeres, quieran o no, así que se comparte y se ayuda», añadió Julia Ramos. En ese sentido, María Valero destacó que « hemos pasado de una aceptación resignada a una negación radical . Creo que debemos encontrar un punto de equilibrio y, sobre todo, personalizar porque cada paciente es único».

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